Los españoles que emigran son más felices, pero uno de cada dos sufre problemas de salud mental

Ciudadanos en el aeropuerto. Foto Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
Un informe internacional revela que quienes viven en el extranjero mejoran su bienestar y sus finanzas, aunque pagan un alto coste emocional al alejarse de familiares y amigos

La experiencia de vivir en el extranjero aporta más felicidad y una mayor sensación de seguridad económica a los españoles, pero también conlleva importantes consecuencias emocionales. Así lo refleja el informe Global Living Report 2026 elaborado por la compañía financiera bunq, que sitúa a España como uno de los países donde los beneficios de una vida internacional son más evidentes, aunque también como uno de los que registran un mayor impacto en la salud mental de quienes emigran.

Según el estudio, el 63% de los españoles que viven una experiencia internacional afirma sentirse más feliz, una cifra superior a la media global del 61%. Además, el 64% asegura sentirse más seguro económicamente, ocho puntos por encima de la media mundial, mientras que el 57% considera que ha mejorado su equilibrio entre la vida laboral y personal.

Los datos colocan a España por delante de otros países europeos como Francia y Alemania en percepción de estabilidad financiera, consolidando la idea de que residir en otro país puede traducirse en mejores oportunidades y una mayor calidad de vida.

Sin embargo, el informe también pone de manifiesto el lado menos visible de la emigración. Más de la mitad de los españoles con un estilo de vida internacional (51%) reconoce haber sufrido dificultades relacionadas con la salud mental, una proporción muy superior a la media global, situada en el 41%. Además, el 43% admite haberse perdido momentos importantes junto a familiares o amigos, casi diez puntos más que la media internacional.

La investigación apunta a que las motivaciones para abandonar España responden más a razones personales que económicas. El 47% de los encuestados asegura que su principal impulso es conocer nuevas culturas, mientras que el 34% se traslada por una relación sentimental internacional y el 32% por una oportunidad profesional concreta. Factores como el clima tienen más peso en la decisión de emigrar que el coste de vida o la posibilidad de ahorrar.

Las diferencias también son notables según la edad. La Generación Z es la que percibe mayores beneficios de la movilidad internacional: siete de cada diez jóvenes afirman sentirse más felices y dos tercios consideran que han mejorado su seguridad económica. Sin embargo, también son quienes sufren un mayor impacto emocional, ya que la mitad reconoce haberse perdido acontecimientos importantes de su entorno personal.

Entre los millennials, las consecuencias se reflejan especialmente en decisiones de largo plazo. El 30% retrasa la compra de una vivienda y el 29% aplaza la decisión de tener hijos debido a la incertidumbre asociada a una vida internacional. Por el contrario, la Generación X muestra una mayor estabilidad emocional y es la que menos lamenta haberse perdido hitos familiares relevantes.

Joe Wilson, responsable de evangelización de bunq, sostiene que la vida internacional ofrece una libertad sin precedentes, pero también obliga a asumir renuncias importantes. Según explica, muchas personas aceptan perderse momentos familiares o retrasar proyectos personales a cambio de una experiencia vital enriquecedora y de nuevas oportunidades.

El estudio fue realizado por la consultora Pollfish en marzo de 2026 a partir de 7.100 encuestas efectuadas en ocho países: España, Francia, Alemania, Irlanda, Países Bajos, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. El objetivo era analizar cómo influye la movilidad internacional en el bienestar, las relaciones personales y el desarrollo profesional de quienes optan por vivir fuera de su país de origen.