El español, entre las lenguas más influyentes del Mundial de Fútbol: idioma clave para el 21% de las selecciones
El arranque del Mundial de fútbol ha puesto también el foco en la diversidad lingüística del torneo, donde el español emerge como la lengua más representada entre las selecciones participantes, con un 20,8% de equipos vinculados de forma directa o indirecta al idioma, según un análisis de la plataforma de aprendizaje de idiomas Preply.
La controversia inicial por la supuesta restricción en el uso del español en ruedas de prensa —posteriormente matizada— ha reabierto el debate sobre el papel de las lenguas en un campeonato que reúne a selecciones de más de 20 idiomas distintos.
Según el informe, hasta diez selecciones mantienen una relación estrecha con el español, entre ellas España, Argentina, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Paraguay y Uruguay, además de Estados Unidos, donde el español es ya la lengua extranjera más estudiada y con mayor presencia social. A este grupo se suma Curazao, donde el idioma convive con el neerlandés y el papiamento, pero mantiene una fuerte implantación cultural y económica.
Desde Preply, su portavoz Yolanda del Peso, subraya que este dato refleja “el potencial del español como herramienta global de comunicación”, capaz de unir sociedades geográficamente muy distantes a través de una lengua común.
El análisis sitúa al inglés como segunda lengua más representada, con un 18,75% de selecciones, incluyendo países como Inglaterra, Escocia, Estados Unidos, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, además de territorios donde el idioma tiene un peso clave en la administración y los negocios como Sudáfrica o Ghana.
En tercera posición aparece el árabe, con algo más del 16% de representación, seguido del francés, que ronda el 15% y está presente en selecciones como Francia, Senegal, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Canadá, Suiza o Haití.
Desde la plataforma destacan que el Mundial no solo actúa como escaparate deportivo, sino también como espacio de contacto cultural y lingüístico, donde el idioma se convierte en un elemento clave de conexión entre jugadores, técnicos y selecciones con realidades muy distintas.