Consumidores alerta sobre el auge de móviles y vapeadores como regalos de comunión

Vapeador desechable
La Asociación Española de Consumidores pide responsabilidad a las familias y advierte de los riesgos para la salud, la adicción y el desarrollo digital de los niños

La Asociación Española de Consumidores ha mostrado su rechazo y preocupación ante la creciente tendencia a regalar a menores dispositivos electrónicos como teléfonos móviles y, de forma especialmente alarmante, vapeadores con motivo de las Primeras Comuniones.

La organización considera esta práctica una actuación irresponsable por parte de algunos progenitores, al tratarse de obsequios que no siempre son adecuados para la edad de los menores y que pueden implicar riesgos relevantes para su salud física, psicológica y su desarrollo personal.

En el caso de los vapeadores, la entidad recuerda que su consumo no está recomendado en ningún caso para menores de edad, por su potencial adictivo y por los efectos nocivos asociados a la inhalación de sustancias químicas, alertando además de que pueden convertirse en puerta de entrada a otros hábitos perjudiciales. La asociación insiste en la necesidad de reforzar el control sobre su venta y uso entre menores.

Respecto a los teléfonos móviles, la organización subraya la importancia de un acceso progresivo, supervisado y acompañado de educación digital, advirtiendo de que su entrega sin control puede favorecer la dependencia tecnológica, la exposición a contenidos inadecuados y distintos riesgos en el entorno digital, efectos que, según señalan, ya se están observando en edades cada vez más tempranas.

Desde la asociación se hace un llamamiento a las familias para reflexionar sobre el tipo de regalos asociados a este tipo de celebraciones, apostando por alternativas educativas, culturales o de ocio saludable acordes a la edad de los menores, y se insta a las administraciones públicas a reforzar las campañas de concienciación sobre el uso responsable de la tecnología y los riesgos del consumo de vapeadores en la infancia.

En este contexto, la organización defiende que la Primera Comunión debe mantenerse como una celebración centrada en valores familiares, religiosos y educativos, alejada de dinámicas de consumo que puedan resultar perjudiciales para los niños.