ÚLTIMA HORA: El incendio de Ávila obliga a evacuar a 30.000 personas mientras la Junta traslada a 601 mayores de 12 residencias
El incendio forestal que desde el pasado miércoles arrasa la provincia de Ávila ha entrado en una de sus fases más críticas. El avance de las llamas hacia el Valle del Tiétar ha obligado a ordenar la evacuación preventiva de unas 30.000 personas, mientras la Junta de Castilla y León ha reubicado ya a 601 mayores de doce residencias para garantizar su seguridad.
El incendio, que ya ha calcinado entre 13.000 y 15.000 hectáreas, mantiene desplegado un amplio operativo de extinción que adapta continuamente su estrategia a una meteorología muy cambiante. Según ha explicado el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, el viento está provocando que las llamas "se descuelguen" hacia el Tiétar, una circunstancia que ha obligado a ampliar las evacuaciones preventivas.
La mayor preocupación se concentra ahora en los municipios de Navahondilla, Casavieja, Santa María del Tiétar, Sotillo de la Adrada, La Adrada, Piedralaves y Casillas, donde se ha ordenado el desalojo de la población.
Uno de los datos más llamativos de la emergencia es que, aunque estos municipios suman alrededor de 13.000 habitantes censados, la población prácticamente se duplica durante el verano por la presencia de propietarios de segundas residencias y turistas, lo que eleva hasta unas 30.000 personas el número de afectados por las evacuaciones preventivas.
Además, las autoridades ya consideran el incendio de Ávila y el declarado en la Comunidad de Madrid como un único gran siniestro desde el punto de vista operativo, al existir un elevado riesgo de que ambos frentes terminen uniéndose. Esta circunstancia ha obligado a coordinar los trabajos bajo un único mando para optimizar los recursos disponibles.
Llamas de copa a copa y evacuaciones por prevención
El delegado del Gobierno ha explicado que el fuego presenta un comportamiento especialmente peligroso al avanzar "de copa a copa", favorecido por las rachas de viento y la complicada orografía del terreno.
Ante este escenario, los vecinos han recibido avisos a través del sistema EsAlert, instándoles a abandonar sus viviendas con dirección a Arenas de San Pedro, Candeleda o Talavera de la Reina, mientras el operativo trata de adelantarse a una posible evolución desfavorable del incendio.
A estas evacuaciones se suman las 8.600 personas que permanecen confinadas en Cebreros, Navaluenga y El Tiemblo, donde el dispositivo continúa trabajando para proteger tanto los núcleos urbanos como las viviendas aisladas.
La Junta evacúa a 601 mayores de doce residencias
De forma paralela, la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León mantiene activo un amplio operativo para proteger a los residentes de los centros de mayores situados en las zonas afectadas.
Desde el jueves han sido evacuadas 601 personas mayores de doce residencias, de las que diez han precisado atención hospitalaria, principalmente para garantizar tratamientos de oxigenoterapia.
Las primeras evacuaciones afectaron a 90 residentes de dos centros de El Tiemblo, trasladados a la residencia de las Hijas de la Caridad de Ávila. Posteriormente fueron evacuadas otras 93 personas procedentes de residencias de Cebreros, Burgohondo y Hoyo de Pinares, derivadas a la residencia pública de la capital abulense.
Durante este sábado continúa el traslado de 418 mayores desde centros de Fresnedilla, La Higuera, Navahondilla, Sotillo de la Adrada, Piedralaves y Casavieja. Ante la falta de plazas disponibles en Ávila capital, muchos de ellos están siendo reubicados en residencias de otras provincias de Castilla y León.
El dispositivo de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, integrado por más de 250 profesionales de Servicios Sociales, permanecerá operativo el tiempo que sea necesario para garantizar la atención sanitaria, el bienestar y la seguridad de todas las personas evacuadas hasta que puedan regresar a sus centros de origen.
Mientras tanto, los equipos de extinción concentran buena parte de sus esfuerzos en los sectores de Piedralaves y el Puerto de Casillas, donde el cambio de dirección del viento mantiene la máxima vigilancia sobre un incendio que ya figura entre los más graves registrados este verano en España.