Un susto en los anexos del Ruta de la Plata reabre el debate sobre la asistencia sanitaria en el deporte base

Un susto en los anexos del Ruta de la Plata reabre el debate sobre la asistencia sanitaria en el deporte base
Más allá del susto, que afortunadamente no parece haber ido a mayores, el episodio vuelve a poner sobre la mesa un debate que en Zamora es ya recurrente: la necesidad de contar con asistencia sanitaria permanente en los campos donde se disputan competiciones deportivas.

Evacuado en ambulancia un jugador del Santa Marta tras quedar inconsciente en un choque en Zamora: vuelve el debate sobre la asistencia sanitaria en los campos

La escena volvió a repetirse. Minutos de tensión, incertidumbre en la grada y una llamada de urgencia al 112. Un jugador del Santa Marta tuvo que ser evacuado en ambulancia tras sufrir una conmoción en un encontronazo fortuito con su propio portero durante el partido disputado en los anexos del Ruta de la Plata, en Zamora.

El joven quedó tendido sobre el césped y, según testigos presenciales, permaneció sin conocimiento durante unos instantes, lo que obligó a activar el protocolo de emergencia. Ante la ausencia de una ambulancia en el recinto, fue necesario avisar a los servicios sanitarios, que acudieron para trasladar al jugador, que deberá permanecer en observación tras el golpe.

Más allá del susto, que afortunadamente no parece haber ido a mayores, el episodio vuelve a poner sobre la mesa un debate que en Zamora es ya recurrente: la necesidad de contar con asistencia sanitaria permanente en los campos donde se disputan competiciones deportivas.

No es la primera vez que ocurre. Ni será la última si no se toman medidas. Instalaciones como Valorio o los anexos del Ruta de la Plata concentran cada fin de semana decenas de partidos y cientos de deportistas, muchos de ellos menores, sin que exista una cobertura sanitaria inmediata que permita actuar en segundos, no en minutos.

Porque en situaciones como esta, el tiempo no es un detalle: es la diferencia entre un susto y algo mucho más grave.

La pregunta vuelve a ser la misma de siempre: ¿cuánto tiene que pasar para que se considere imprescindible lo que ya es evidente? En una ciudad que presume —y con razón— de su apuesta por el deporte base, la seguridad no puede seguir siendo la asignatura pendiente.