"No respetan nada": indignación en la cárcel de Topas tras la última agresión de índole sexual a una funcionaria

Cárcel de Topas. Imagen SalamancaALdia
La plantilla de la prisión salmantina expresa su frustración tras el reciente altercado y denuncia una creciente sensación de impunidad en los módulos

El reciente incidente protagonizado por un recluso en las galerías del Centro Penitenciario de Topas ha generado un profundo malestar entre los profesionales de las instalaciones. Según han manifestado a este medio fuentes de los trabajadores, este tipo de actitudes genera una especial vulnerabilidad entre las mujeres que prestan servicio en los módulos más conflictivos, ya que los internos de mayor envergadura física "no respetan nada, y a las mujeres menos".

La reacción de los funcionarios no se limita a la queja por el suceso aislado, sino que apunta directamente a la gestión institucional de estos conflictos. Los profesionales lamentan que el actual sistema fomenta situaciones en las que los trabajadores evitan iniciar partes disciplinarios ante los continuos desplantes diarios por falta de respaldo.

La principal crítica de la plantilla tras este altercado se dirige hacia los órganos centrales de Instituciones Penitenciarias. Los trabajadores denuncian que desde Madrid "se intenta minimizar, incluso tapar muchas veces" este tipo de incidentes porque "no es políticamente correcto" reconocer su gravedad.

Para ilustrar esta frustración, las fuentes consultadas comparan lo sucedido en la prisión con el exterior. "Si te lo hago yo aquí en la calle, es una agresión sexual, y aquí en la cárcel no sé yo si te dan para adelante con ese tema", han lamentado. No obstante, los trabajadores han querido matizar y poner en valor que la actual dirección local de Topas "sí es bastante competente en eso", a diferencia de otras administraciones.

El sentimiento generalizado tras la agresión es que estos actos "salen gratis a los internos y lo saben". Al no tener la consideración legal de agentes de autoridad, las agresiones físicas, verbales o de índole sexual contra los funcionarios no conllevan el mismo peso penal que si se produjeran contra otros servidores públicos.

La indignación en Topas se enmarca en un contexto de preocupación generalizada en todo el país. Los trabajadores han recordado que la última semana ha sido "especialmente grave" en el conjunto del sistema penitenciario español, lo que incrementa la sensación de inseguridad en la plantilla salmantina. Las mismas fuentes han citado casos recientes de extrema violencia que han conmocionado al colectivo, como los ocurridos en la prisión de El Puerto de Santa María y en el centro madrileño de Estremera. En este último, han detallado, un interno "le partió la cara al funcionario", lo que obligó a su traslado urgente al hospital en ambulancia.