La angustia de los venezolanos en Zamora: "No sabemos nada de nuestra familia, solo vemos muertos y destrucción"

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El devastador terremoto que ha sacudido Venezuela deja decenas de fallecidos, centenares de heridos y miles de familias incomunicadas mientras la colonia venezolana en Zamora vive horas de máxima incertidumbre. Las primeras cifras ya superan los 165 muertos. Entre 7 y 10 edificios se han derrumbado en Caracas, pero es la zona de la Guaira donde hay más devastación.

La tragedia que vive Venezuela también se siente a más de siete mil kilómetros de distancia. En Zamora, donde reside una importante comunidad venezolana, la angustia se ha instalado desde que dos potentes terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieran el norte del país con apenas 39 segundos de diferencia, provocando una catástrofe humanitaria que continúa creciendo con el paso de las horas.

Las primeras cifras oficiales hablan ya de más de un centenar de fallecidos, cerca de un millar de heridos y miles de desaparecidos, aunque las autoridades reconocen que el balance es todavía provisional y que el número de víctimas podría aumentar de forma considerable conforme avanzan las labores de rescate, especialmente en el estado de La Guaira, la zona más castigada por el desastre.

Mientras los equipos de emergencia trabajan entre edificios derrumbados y continúan produciéndose réplicas, las llamadas telefónicas entre Zamora y Venezuela apenas consiguen abrir un pequeño hilo de esperanza.

Uno de los testimonios recibidos por Zamora News transmite el miedo vivido durante los primeros minutos tras el terremoto.

"Hubo dos terremotos, uno de 7,1 y a los pocos segundos otro todavía mayor. Ha habido muchísimas pérdidas materiales y todavía no sabemos realmente cuántas vidas se han perdido. Gracias a Dios nosotros estamos bien, pero muchas personas lo han perdido todo. Lo material se puede recuperar, la vida no."

La incertidumbre es todavía mayor entre quienes tienen familiares en las zonas más devastadas.

Una venezolana residente en Zamora relata entre lágrimas la conversación mantenida con su madre.

"Mi madre pudo hablar con nosotros porque ayer precisamente había subido a Caracas para hacerse unas pruebas médicas y allí está bien. Pero toda mi familia vive en La Guaira. Desde ayer por la tarde no sabemos absolutamente nada de mi hermano mayor, de mis primos ni de muchos familiares."

El drama personal va mucho más allá.

"Nuestra casa, la que tenemos junto a la playa en La Guaira, ha quedado destruida. Los edificios que había detrás se vinieron abajo y cayeron sobre ella. No sabemos quién está vivo y quién no. Mi madre está completamente destrozada porque tampoco puede regresar. No dejan acceder a La Guaira porque aquello está completamente colapsado."

Las comunicaciones continúan siendo muy complicadas debido a los cortes de suministro y al colapso de las infraestructuras. Hospitales, carreteras, edificios públicos e incluso el aeropuerto internacional de Maiquetía han sufrido importantes daños, dificultando la llegada de ayuda y el traslado de los heridos.

La desesperación también se refleja en las palabras de quienes esperan noticias desde España.

"No sabemos nada... absolutamente nada. Solo vemos imágenes de muertos, edificios derrumbados y calles destrozadas. Lo único que podemos hacer es esperar."

Mientras tanto, la comunidad internacional comienza a movilizar ayuda humanitaria y distintos países han ofrecido ya asistencia técnica y equipos especializados para colaborar en las labores de rescate.

En Zamora, la solidaridad tampoco ha tardado en aparecer.

Uno de los primeros municipios en mostrar públicamente su apoyo ha sido Fermoselle, localidad con estrechos vínculos históricos y familiares con Venezuela.

El Ayuntamiento ha difundido un mensaje de apoyo en el que traslada "todo su cariño y solidaridad a las personas afectadas, especialmente a quienes han perdido familiares o han visto destruidos sus hogares", recordando además que numerosos vecinos de la localidad mantienen lazos familiares con el país sudamericano.

La tragedia venezolana deja así de ser una noticia lejana para convertirse en una preocupación muy cercana para decenas de familias zamoranas que llevan horas pendientes del teléfono, esperando una llamada que confirme que los suyos siguen con vida.

Porque cuando la tierra tiembla al otro lado del Atlántico, también se estremecen muchos corazones en Zamora.