Tradición y renovación en la entrada de nuevos hermanos de la Resurrección
La Cofradía de la Resurrección ha celebrado recientemente el rito de entrada de nuevos hermanos, en el que un total de 25 personas se han incorporado a la corporación en un solemne acto desarrollado en la iglesia de Santa María de La Horta.
La ceremonia, cargada de simbolismo, supone uno de los momentos más importantes para la cofradía, ya que en ella los nuevos hermanos formalizan su compromiso de fe, participación y pertenencia a una de las instituciones más queridas de la Semana Santa zamorana.
Con sede canónica en Santa María de La Horta y documentada desde 1776, la cofradía cuenta con una larga trayectoria marcada por etapas de esplendor y también de dificultad, especialmente tras la invasión napoleónica y durante el siglo XIX. No obstante, su historia se remonta aún más atrás, ya que desde al menos 1619 está documentada la tradicional ceremonia del Encuentro en la Plaza Mayor, uno de los actos más singulares de la ciudad.
En este Encuentro, que pone el broche final a la procesión del Domingo de Resurrección, resuenan las conocidas “zuizas” o “suizas”, salvas de escopeta lanzadas desde la balconada del Ayuntamiento Viejo, evocando simbólicamente una batalla que algunos vinculan con la Guardia Suiza.
La procesión de la Resurrección mantiene además una estructura única, con dos cortejos diferenciados: el de Jesús Resucitado, que recorre la ribera del Duero antes de ascender hacia el entorno de la Catedral y la Plaza Mayor, y el de la Virgen, que avanza por la cuesta del Piñedo hasta la Plaza de Santiago. Ambos confluyen en el esperado Encuentro, uno de los momentos más emotivos y celebrados.
Cabe destacar también el carácter pionero de la cofradía, que fue una de las primeras en admitir a mujeres como cofrades de pleno derecho, tras una votación celebrada en 1978 bajo la presidencia de Adolfo Bobo de Vega y ratificada por el Obispado en 1980, lo que contribuyó a su revitalización en las últimas décadas del siglo XX.