La Santa Merienda del Santo Entierro llena Zamora de vida
Familias, cofrades y visitantes abarrotan los rincones más emblemáticos de la ciudad en uno de los momentos más populares y esperados de la Semana Santa zamorana
Empanadas, embutidos, tortillas, viandas caseras, y refrescos. La tarde del Viernes Santo en Zamora no solo se vive desde el recogimiento del Santo Entierro, sino también desde la convivencia. La tradicional Santa Merienda volvió a reunir a cientos de personas en un ambiente marcado por el descanso, el encuentro y la tradición.
Los jardines del Castillo, las Peñas de Santa Marta y la Puerta de la Lealtad presentaron una imagen de lleno absoluto desde primeras horas de la tarde. Grupos de amigos, familias enteras y cofrades aprovecharon el paréntesis previo a la procesión para compartir mesa improvisada y conversación en uno de los rituales más arraigados de la Semana Santa.
La merienda llega en un momento clave. Tras horas de preparación y antes de afrontar una de las procesiones más largas e intensas, como es el Santo Entierro, este alto en el camino se convierte en impulso físico y emocional para cargadores, hermanos y acompañantes.
Mientras la ciudad se prepara para vestirse de luto y sumirse en el silencio más sobrecogedor, Zamora muestra su otra cara: la de la cercanía, la tradición compartida y la calle como punto de encuentro. Un contraste que define la esencia de una jornada única, donde la vida y el recogimiento conviven en apenas unas horas.