Resucitó....Zamora estalla de júbilo tras una Semana Santa de récord

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Zamora celebra la Resurrección y pone fin a su Semana Santa con un Encuentro multitudinario en la Plaza Mayor

Zamora ha despertado este Domingo de Resurrección con un cambio de tono. Tras días de recogimiento, silencio y penitencia, la ciudad ha dejado paso a la luz, al color y a la celebración del mayor misterio de la fe cristiana: la Resurrección.

La jornada comenzaba a las 09:00 horas desde la iglesia de Santa María de la Horta con la salida de Jesús Resucitado, mientras minutos después lo hacía la Virgen de la Luz, aún vestida de luto, con su manto negro como símbolo del dolor que está a punto de transformarse.

Ambas imágenes iniciaban recorridos distintos por el casco histórico, atravesando calles y plazas donde, desde primeras horas, miles de zamoranos y visitantes aguardaban el momento central del día. Un itinerario medido, con pausas y descansos, que iba preparando el desenlace en el corazón de la ciudad.

El Resucitado avanzaba por San Julián del Mercado, La Plata o Rúa de los Francos hasta encaminarse hacia la Plaza Mayor. Por su parte, la Virgen recorría San Juan de las Monjas, Santa Clara o Renova, en un trayecto paralelo cargado de expectación.

A las 11:30 horas, la Plaza Mayor se convertía en el epicentro de la emoción. Allí, ante una multitud que abarrotaba cada rincón, se producía el esperado Encuentro. En ese instante, el luto desaparece, el manto negro cae y la Virgen se presenta ya en luz, en alegría, en celebración, su hijo Resucitó.

Es el momento que marca el cambio definitivo. Zamora deja atrás la Pasión y abraza la Resurrección.

Tras el Encuentro, ambas imágenes iniciaban juntas el camino de regreso por Balborraz, no sin antes escuchar el décimo aniversario de la Alborada una obra de Daid Rívas e interpretada por Luis Pedraza que ya está en el calendario de Zamora como primera romería del año...( aunque haya habido ya alguna más..) en una estampa completamente distinta a la vivida días atrás. Donde antes hubo silencio, ahora hay música. Donde hubo recogimiento, ahora hay celebración compartida.

La ciudad responde. Calles llenas, ambiente festivo y una Plaza Mayor que, una vez más, ha demostrado ser el punto neurálgico de una jornada que trasciende lo religioso para convertirse en un fenómeno social.

A partir de ese momento, Zamora se abre a la fiesta. El tradicional “dos y pingada” toma protagonismo entre grupos de amigos y familias, prolongando la mañana en un ambiente distendido que contrasta con la intensidad vivida durante toda la semana.

La jornada se completará por la tarde con actividades y música en la Plaza Mayor, poniendo el broche final a una Semana Santa que ha vuelto a situar a Zamora en el centro de la tradición, la devoción y la participación.

Se cierra así un ciclo.
Zamora despide su Semana Santa como la empezó: en la calle, con su gente y con una identidad que no necesita explicación.