La Borriquita abre la Semana Santa en Mombuey: fe, infancia y tradición en una mañana fría y luminosa
Los más jóvenes protagonizan el inicio de una semana marcada por el sentimiento y el regreso al pueblo
Mombuey ya está en Semana Santa. Y lo ha hecho como manda la tradición: con los más pequeños al frente, abriendo el camino en una mañana de Domingo de Ramos marcada por el sol… y por el frío.
A las 12:30 horas, la plaza de la Farola se convertía en el punto de encuentro para la bendición de los ramos, en una estampa que mezcla ilusión, fe y ese ambiente tan reconocible de los pueblos cuando llegan fechas señaladas.
La Borriquita: el inicio que siempre emociona
Tras la bendición, arrancaba la procesión de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén, conocida popularmente como La Borriquita. Un recorrido sencillo, pero cargado de simbolismo, que llevó la imagen hasta la iglesia parroquial, donde se celebró la Santa Misa.
Niños con palmas y ramas de olivo, familias acompañando y un pueblo que vuelve a encontrarse en la calle. Así comienza todo.
Porque si algo define este día es precisamente eso: el protagonismo de quienes garantizan el futuro de la tradición.
Una semana que ya está en marcha
Con La Borriquita, Mombuey activa el calendario de una Semana Santa que, un año más, busca consolidarse y seguir recuperando el pulso de antaño.
Este primer acto no es solo una celebración litúrgica. Es el pistoletazo de salida de unos días donde el pueblo vuelve a latir, donde las casas se abren y donde la fe se mezcla con la identidad.
En Mombuey, la Semana Santa no empieza en silencio. Empieza con vida. Y con los más pequeños marcando el camino.