Así llaman los zamoranos a sus procesiones: el “nombre de pila” de la Semana Santa que no sale en los programas
30 de marzo de 2026 (10:33 h.)
De “La Resu” a “Las Capas Pardas”: el lenguaje popular que define la verdadera identidad semanasantera
Porque aquí nadie dice “Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesucristo…”. Aquí se habla claro. Directo. Con cariño. Con identidad. Con siglos de tradición oral que han bautizado cada desfile con un apodo que, en muchos casos, pesa más que el nombre oficial.
Es el verdadero idioma de la Semana Santa zamorana.
Viernes de Dolores y Sábado de Pasión: los que abren camino
El arranque tiene nombres claros:
- El Traslado del Jueves: sin rodeos. Aunque también se le conoce como “la subida del Mozo”.
- Espíritu Santo: o directamente “el Cristus Factus Est” o las carracas.
- Luz y Vida: sin apodo. No lo necesita. Su identidad está en su recorrido eterno hasta el cementerio.
Domingo de Ramos y Lunes Santo: entre tradición y calle
- La Borriquita: o “la Burra”. Así, sin matices.
- Excombatientes: el nombre popular de la procesión del lunes por la tarde, en recuerdo de su origen.
- Buena Muerte: también conocida como “la del Jerusalem”, por el canto que marca su esencia.
Martes Santo: sobriedad sin apodos
- Vía Crucis: como suena.
- Las Siete Palabras: sin apelativos. La seriedad no admite atajos.
Miércoles Santo: Zamora en estado puro
- El Silencio: o “la del Cristo de las Injurias”. Una de las más reconocibles.
- Las Capas Pardas: una de las joyas. También tuvo en su día un apodo más castizo —“Alí Babá y los 40 ladrones”— cuando apenas salían cofrades. También la de "las carracas" o el Bombardino
Jueves Santo: emoción, terciopelo y esencia
- La Esperanza: simplemente “La Espe”. Y con razón. Balborraz arriba, Salve y saeta.
- La Vera Cruz: o “la del terciopelo morado”.
- El Miserere: también “el Yacente”, una de las más sobrecogedoras.
Viernes Santo: la raíz más profunda
- La Mañana: o directamente “la de las 5”. En otros tiempos también fue “la de los borrachos”, aunque ese pasado ya es historia.
- Santo Entierro: o “la del terciopelo negro”.
- Nuestra Madre: así, sin más. Porque no necesita explicación.
Sábado y Domingo: el cierre
- La Soledad: o “La Sole”.
- La Resurrección: o simplemente “La Resu”. El final… y el principio.
Mucho más que apodos
Estos nombres no están en los programas oficiales. No salen en los folletos turísticos. Pero son los que se escuchan en la calle, en los bares, en las conversaciones de los que viven la Semana Santa desde dentro.
Son memoria colectiva.
Son identidad.
Y, sobre todo, son la prueba de que en Zamora la Semana Santa no se aprende… se hereda.