La quiebra de una empresa obliga a la Diputación de Zamora a volver a licitar dos importantes carreteras de Sanabria y Carballeda
La Diputación Provincial de Zamora tendrá que volver a licitar dos importantes actuaciones en carreteras de las comarcas de Sanabria y Carballeda después de que la empresa adjudicataria, la gallega Opaín, haya entrado en concurso de acreedores. La situación afectará a las obras entre Donadillo y Doney de la Requejada y a la carretera que comunica la N-525 con Cobreros, provocando un retraso de varios meses en los trabajos.
El presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, ha informado este jueves de una situación que califica como una "circunstancia sobrevenida" y ante la que la institución provincial pretende actuar con rapidez para que ambas actuaciones puedan estar terminadas antes de que concluya el actual mandato.
La primera de las carreteras afectadas se encontraba ya en ejecución y cuenta con un presupuesto aproximado de 1,26 millones de euros. Según ha explicado Faúndez, alrededor del 20% de la actuación ya había sido ejecutada cuando esta misma semana la institución provincial recibió la comunicación de que la adjudicataria había entrado en concurso de acreedores.
El administrador concursal ha solicitado a la Diputación la resolución del contrato, lo que obliga ahora a paralizar el procedimiento inicialmente previsto.
Ante esta situación, la primera medida de la Diputación será acondicionar durante los próximos días el tramo en obras para dejar la carretera en condiciones de uso provisional y evitar que la paralización genere mayores problemas a los usuarios.
Posteriormente comenzarán los trámites administrativos necesarios para sacar nuevamente a concurso los trabajos pendientes. "Lo primero que vamos a hacer es, en los próximos días, poner la obra que está iniciada en condiciones de uso provisional y automáticamente iniciar todos los trabajos administrativos previos para volverla a licitar", ha explicado Faúndez.
Para ello será necesario elaborar una separata correspondiente a la parte de la actuación que todavía no se ha ejecutado, realizar los trámites administrativos pertinentes y proceder a una nueva licitación.
Diferente es la situación de la actuación prevista entre la N-525 y Cobreros, presupuestada en 1.398.000 euros. En este caso, pese a encontrarse adjudicada, las obras todavía no habían comenzado.
Esta circunstancia facilitará el procedimiento, ya que la Diputación únicamente tendrá que tramitar la resolución del contrato y sacar nuevamente la actuación a licitación.
Faúndez ha señalado que la resolución debería ser relativamente sencilla al producirse a petición del propio administrador concursal. Una vez completado este paso, la intención de la institución provincial es volver a licitar la obra prácticamente de inmediato.
El presidente provincial ha reconocido que la situación provocará inevitablemente retrasos en dos actuaciones consideradas necesarias dentro de la planificación de carreteras de la Diputación.
"Nos crean un trastorno porque va a implicar el retraso de algún mes", ha señalado Faúndez, quien ha insistido en que se trata de una circunstancia ajena a la institución provincial surgida de manera inesperada.
Pese al contratiempo, la Diputación mantiene ambas actuaciones dentro de su programación y pretende acelerar al máximo los procedimientos administrativos y las nuevas licitaciones. El objetivo, según ha remarcado el presidente provincial, es que las dos carreteras puedan ser una realidad antes de finalizar el actual mandato.