Yomi: el hombre que lo perdió todo... menos la dignidad y el respeto
La historia de Yomi no es la de un inmigrante cualquiera. Es la historia de un hombre que podría haber vivido cómodamente bajo el amparo de una familia acomodada en Senegal, pero que decidió escribir su propio destino. Sin privilegios. Sin enchufes. Sin vivir de nadie.
Cuando termina la entrevista se lleva la mano al corazón, inclina ligeramente la cabeza y sonríe. No es un gesto aprendido. Es una forma de agradecer que alguien haya querido escuchar una vida que pocas veces ha encontrado oídos.
"Gracias", dice con la serenidad de quien ha aprendido que el respeto vale más que cualquier riqueza.
Y esa imagen resume perfectamente quién es Yomin.
"En Senegal no me faltaba de nada"
Yomi, tiene 53 años pero no aparenta ni cuarenta, nació en una familia económicamente acomodada de Senegal. Mientras muchos europeos imaginan África únicamente como pobreza, hambre y miseria, él desmonta el tópico desde la primera conversación.
—"Mi familia tenía dinero."
Su hermana es hoy una mujer muy influyente en el país. Está vinculada a la política, posee varios hoteles y disfruta de una posición económica privilegiada. Sin embargo, apenas mantienen relación.
"No pensamos igual", reconoce sin entrar en reproches. No habla mal de ella. Tampoco intenta aprovecharse de su posición.
Simplemente eligió otro camino.
El sueño del fútbol que acabó en una estafa
Como tantos jóvenes africanos, Yomi soñaba con vivir del fútbol. Era delantero. Le prometieron una oportunidad en Europa. Le aseguraron que jugaría en Turquía. Vendió todo lo que tenía.
Pagó a quienes prometían convertir aquel sueño en realidad. Pero cuando llegó a Estambul descubrió la verdad. Había sido engañado. No existía ningún contrato. Ningún club. Ninguna oportunidad.
Solo estaba él. Solo. Sin dinero. Sin conocer el idioma aunque habla ingles, pero no tenía claro qué hacer. Yomi es wólof una étnia africana que significa "piel negra"
Comenzaba así un viaje que duraría tres décadas.
Europa no era el paraíso
Desde Turquía emprendió una huida constante y marcada por historias que ponen los pelos de punta...llegó a Holanda vivió en Ámsterdam. Posteriormente se trasladó a Francia a País.
Después España. Cada país era una nueva oportunidad.Y también una nueva decepción.Trabajó donde pudo.Construcción, hostelería,limpieza, servicios. Obras.
Jornadas interminables con contratos precarios, muchos trabajos que otros rechazaban.
Los empleos invisibles. Los que sostienen una parte de este país y pocas veces ocupan titulares.
Las drogas, la soledad y un accidente que cambió su vida
En medio de aquella lucha también llegaron los peores años. Las adicciones. La soledad. La sensación de haber perdido el rumbo.
Yomi no oculta esa etapa. La cuenta con naturalidad porque entiende que esconder el pasado no cambia la realidad. "Si quería vivir, tenía que cambiar."
Y cambió.
Cuando parecía que comenzaba a levantar cabeza apareció otro golpe. Un accidente de moto. Las secuelas le dejaron una discapacidad que todavía hoy condiciona muchos trabajos físicos.
Volvía a empezar. Otra vez.
Seis hijos. Una obligación que nunca ha dejado de cumplir
Durante su vida ha tenido seis hijos. Hoy vive con uno de ellos. Los otros cinco siguen formando parte de su vida aunque la distancia y las circunstancias impidan compartir el día a día.
Cada mes, antes incluso de cobrar su salario, una parte importante desaparece directamente de su nómina. Tres en Francia y los otros tres ahora están en España.
Es la pensión de alimentos. No protesta. No busca excusas. No culpa a nadie. "Es mi responsabilidad." Lo dice con una tranquilidad que sorprende.
Porque para él ser padre no depende de vivir bajo el mismo techo. Depende de cumplir. Y cumple.
Zamora, el lugar donde volvió a creer
Después de tantos países y tantos años, fue Zamora quien terminó regalándole algo que llevaba décadas buscando.
Estabilidad. Aquí encontró personas que confiaron en él.
Y encontró también a Fundación INTRAS. No habla únicamente de ayuda. Habla de confianza. De sentirse acompañado. De volver a sentirse útil.
Porque detrás de cada empleo conseguido hubo alguien que creyó que todavía era posible empezar otra vez.
Una oportunidad que cambia vidas
El Servicio de Apoyo al Empleo de Fundación INTRAS trabaja precisamente con ese objetivo. No busca únicamente colocar personas en un puesto de trabajo. Construye proyectos de vida.
Su metodología de Empleo con Apoyo diseña itinerarios personalizados para personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad social, combinando orientación, formación, acompañamiento e intermediación con empresas.
Todo ello desde un modelo centrado en la persona, entendiendo que trabajar significa mucho más que cobrar un sueldo.
Supone recuperar autonomía. Autoestima. Participación social. Y dignidad.
En Zamora, el servicio acompaña actualmente a 210 personas y durante 2025 consiguió 162 inserciones laborales.
Como explica Blanca Fernández, coordinadora del Servicio de Empleo de Fundación INTRAS en Zamora:
"Trabajamos desde una perspectiva de empleo con apoyo integrado y extensivo, integrado porque combina la intervención laboral con el desarrollo de competencias personales y sociales y un apoyo extensivo porque es individualizado, continuo y flexible, manteniéndolo en el tiempo según las necesidades de cada persona."
Hoy vuelve a sentirse valorado
Actualmente Yomi trabaja para una importante empresa del sector servicios en Zamora. Sus responsables destacan su implicación, su puntualidad y su compromiso. Tanto es así que estudian ampliar su jornada laboral. No necesita grandes reconocimientos. Le basta con saber que alguien confía en él.
Después de tantos años sintiéndose invisible, eso significa mucho.
El racismo también deja cicatrices
Durante la conversación aparece otro tema. El racismo y aunque no dramatiza y no busca dar lecciones. Simplemente cuenta episodios que ha vivido. Miradas. Desconfianza. Palabras.
Situaciones que recuerdan que integrarse no depende únicamente del esfuerzo de quien llega. También requiere que la sociedad esté dispuesta a abrir la puerta.
"Mi vida está aquí"
Cuando se le pregunta si volvería definitivamente a Senegal responde sin pensarlo. "Siempre volveré para ver a mi familia. Pero mi vida está aquí."
Podría vivir bajo la protección económica de su hermana. Podría regresar a una existencia más cómoda. Pero no quiere depender de nadie. Prefiere seguir trabajando. Seguir cotizando.
Seguir construyendo su propio camino. No tiene religión. En un país donde la mayoría de la población profesa el islam y una importante minoría el cristianismo, Yomin asegura que solo sigue una filosofía. "Vivir. Trabajar. Cuidar de mis hijos en lo que pueda."
La lección de un hombre sencillo
Vivimos tiempos en los que demasiadas veces se habla de inmigración desde los extremos.Con tópicos. Con cifras. Con discursos. Pero detrás de cada dato hay personas.Yomin no pide compasión.
No reclama privilegios.No busca titulares.
Solo quiere que se valore el trabajo de quienes cada mañana salen de casa para limpiar calles, edificios, oficinas o centros de trabajo mientras otros ni siquiera reparan en su presencia.
Porque él representa a miles de hombres y mujeres que sostienen parte de nuestro bienestar desde el anonimato.
Una mano en el corazón
La entrevista termina igual que empezó. Con una sonrisa. Con una mano en el pecho. Con una pequeña reverencia.
No hace falta añadir nada más.
Hay gestos que explican mejor una vida que cualquier discurso.
Yomin perdió el sueño de ser futbolista.
Perdió dinero.
Perdió salud.
Perdió parte de su familia.
Pero jamás perdió aquello que hoy le convierte en un ejemplo silencioso para Zamora. La dignidad. ...y el agradecimiento de Yomin a la fundación Intras para encontra un empleo digno
Y gracias también a Vicky Esteban por dejarme conocer a este senegalés de principios, de oportunidades y tesones, de equivocaciones y aciertos...para poder hacer esta entrevista de vida.
Y quizá la frase que mejor resume toda su historia no sea otra que la que él mismo pronuncia mirando al horizonte, sin rencor y sin victimismo:
"Lo perdí todo, pero nunca dejé de creer que podía volver a empezar."