Una profesional de uñas de Zamora entra en la élite mundial tras quedar tercera en un campeonato internacional
“Es un sueño, todavía no me lo creo”. Así resume Anita Morinova el momento que atraviesa tras lograr el tercer puesto en el Emmy World Nail Fest 3.0, un campeonato internacional de manicura organizado desde Rusia y con participación de profesionales de todo el mundo. La técnica búlgara, con más de 30 años de experiencia en manicura y pedicura, afincada en Zamora desde 2003 y, desde hace tres años, al frente de su propio negocio, Vita Nails, en la calle Carracido de la capital, admite que sigue “en una nube” ante un resultado que nunca llegó a imaginar.
Detrás del premio hay tres meses de preparación intensa y un obstáculo añadido que marcó todo el proceso: el idioma. Marinova tuvo que dedicar cerca de dos meses a traducir bases, normas y protocolos, ya que toda la documentación estaba en ruso. Un esfuerzo previo que ralentizó su preparación técnica, pero que no frenó su objetivo inicial: medirse en un certamen internacional y ganar experiencia.
El campeonato exigía la presentación de seis trabajos, aunque finalmente solo pudo completar cinco. La recta final fue especialmente dura. “Los últimos quince días ya ni dormía”, admite. Aun así, uno de esos diseños —el último, basado en interpretar un vestido estampado y trasladarlo a las uñas— terminó siendo decisivo para alcanzar el podio.
Especializada en manicura rusa, una técnica reconocida por su precisión extrema y el uso de productos de alta gama, Marinova ha consolidado su trayectoria en la provincia tras siete años trabajando en Morales del Vino y los últimos tres en Zamora capital, donde regenta su propio salón. Este reconocimiento internacional supone ahora un salto inesperado. De hecho, estaba tan convencida de que no iba a ganar que, pese a que los resultados se publicaron el 25 de marzo, no supo que estaba entre las tres mejores del mundo hasta el día siguiente.
El impacto del premio todavía se está asimilando en su entorno más cercano. Es en su propio salón donde está compartiendo la noticia con sus clientas, entre citas, limas y esmaltes, en un contraste que evidencia la dimensión real de su logro: una profesional de Zamora que, casi sin creérselo, ha entrado en la élite mundial de la manicura.
Lejos de quedarse ahí, Marinova ya tiene claro su siguiente paso. “Ahora que he quedado tercera, voy a seguir”, asegura. Su objetivo es seguir perfeccionándose, volver a competir y, con el tiempo, llegar incluso a ser juez en estos campeonatos internacionales.
Más allá del éxito profesional, Marinova ha destacado también la vertiente formativa de su proyecto, con iniciativas que buscan acercar el oficio a nuevas generaciones y ampliar el acceso a la formación técnica. “Hacemos talleres de niñas”, explica, una actividad orientada a introducir a las más jóvenes en el cuidado y la creatividad aplicada a la manicura. A ello se suma un nuevo paso en su evolución profesional: “también empezamos a dar cursos a mayores”, ampliando así su oferta educativa a público adulto interesado en especializarse o reciclarse en el sector.