Patricia García, fundadora de la Asociación Nacional de Coworking, reivindica el teletrabajo como motor del desarrollo rural en Zamora

La emprendedora de Villarrín de Campos respaldó en la sede del Consejo Económico y Social de Castilla y León la idea de que los pueblos necesitan modelos laborales estables que rompan la histórica dependencia entre lugar de residencia y lugar de empleo
Patricia García
photo_camera Patricia García, durante su intervención en la jornada organizada por el CES de Castilla y León

Con una tesis clara y contundente, Patricia García Gómez abrió su intervención: el teletrabajo no es una concesión coyuntural ni una herramienta de conciliación, sino un instrumento estructural para el desarrollo territorial. En su calidad de representante del Círculo de Autónomos y Emprendedores de Castilla y León (CYLCAE) y fundadora de la Asociación Nacional de Coliving y Coworking (ANCYCO), defendió que el mundo rural necesita modelos laborales estables que rompan la histórica dependencia entre lugar de residencia y lugar de empleo.

Su discurso tuvo lugar en el marco de la jornada “El teletrabajo como oportunidad para las áreas rurales de Castilla y León”, celebrada en el Consejo Económico y Social de Castilla y León en Valladolid y organizada por Cowocyl, la red de espacios de coworking rurales de la comunidad. El encuentro reunió a representantes institucionales, agentes de desarrollo rural, organizaciones empresariales y profesionales del ámbito económico y social, con el objetivo de analizar el impacto real del trabajo remoto en la competitividad, la innovación y la vertebración territorial.

Productividad, confianza y cambio cultural

García Gómez destacó que el teletrabajo, cuando se implementa de manera adecuada, incrementa la productividad, siempre que se apoye en una cultura organizativa basada en objetivos, resultados y confianza. Frente a los modelos de control presencial, defendió estructuras empresariales más maduras, con liderazgo adaptado y procesos claros.

La innovación, subrayó, no depende del espacio físico, sino de la calidad de los equipos y de su capacidad para generar redes de conocimiento. En este contexto, los espacios de coworking rurales y las iniciativas de coliving vinculadas al teletrabajo se presentan como ecosistemas híbridos de innovación territorial, capaces de atraer talento y dinamizar economías locales.

El reto rural: consolidar el teletrabajo como opción real

Uno de los mensajes centrales fue la necesidad de superar los modelos híbridos diseñados desde entornos urbanos. En los pueblos, donde la falta de empleo presencial impulsa la emigración, el teletrabajo debe convertirse en una opción estable y estructural.

Para ello, García Gómez señaló que se requieren transformaciones profundas: un cambio en la cultura empresarial, el refuerzo de competencias digitales, la mejora de infraestructuras tecnológicas y políticas públicas que integren empleo, vivienda, conectividad y servicios. Solo así, aseguró, el trabajo remoto podrá ser una palanca efectiva contra la despoblación.

Un debate estratégico para Castilla y León

Durante la jornada se presentó además un estudio de Analistas Financieros Internacionales (AFI), que analiza el potencial del teletrabajo para fijar población, diversificar la economía y mejorar la competitividad empresarial en el medio rural.

El encuentro dejó claro que el debate ya no se centra en si el teletrabajo ha llegado para quedarse, sino en cómo integrarlo en una estrategia de desarrollo a largo plazo. En ese escenario, la intervención de Patricia García Gómez reforzó una idea de fondo: la innovación y el talento no son patrimonio exclusivo de las ciudades, sino una oportunidad real para cada pueblo que cuente con visión, infraestructura y comunidad.

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