Cuatro años después, la herida de la Sierra de la Culebra sigue abierta
Villardeciervos vuelve a alzar la voz para reclamar más prevención, ayudas y gestión forestal en el aniversario del primer gran incendio que cambió la historia reciente de Zamora
La Sierra de la Culebra no olvida. Tampoco lo hacen sus vecinos. Cuatro años después del primer gran incendio que arrasó cerca de 60.000 hectáreas de uno de los espacios naturales más valiosos de España, Villardeciervos volvió a convertirse este lunes en escenario de reivindicación y memoria.
Frente al Centro Forestal de la localidad, varias decenas de personas secundaron la concentración convocada por organizaciones agrarias para reclamar más medios de prevención, una gestión forestal eficaz, la recuperación de ayudas para los municipios afectados y un mayor control de la fauna salvaje que continúa generando importantes daños en explotaciones agrícolas y ganaderas.
A la protesta acudieron vecinos de la comarca, representantes de organizaciones agrarias y responsables políticos del PSOE, que quisieron respaldar públicamente unas reivindicaciones que, según los convocantes, siguen sin encontrar una respuesta suficiente por parte de las administraciones competentes.
La concentración coincidió con una fecha especialmente simbólica para la comarca. El 15 de junio de 2022 comenzaba uno de los peores incendios forestales de la historia de Castilla y León, una catástrofe ambiental que arrasó miles de hectáreas de monte, destruyó explotaciones, puso en peligro varios núcleos de población y alteró para siempre el paisaje de la Sierra de la Culebra.
Aquel incendio marcó un antes y un después para una comarca que vivía en gran medida de los recursos naturales, del turismo de naturaleza y de la riqueza medioambiental que representaba uno de los mayores santuarios del lobo ibérico en Europa.
Los convocantes reclamaron un Plan Especial de Prevención de Incendios, una mayor dotación de medios humanos y materiales y la recuperación de las ayudas ZIS (Zona de Influencia Socioeconómica) para los municipios integrados en la reserva regional.
También insistieron en la necesidad de mejorar los sistemas de valoración y compensación por daños provocados por la fauna salvaje, una de las principales preocupaciones de agricultores y ganaderos de la zona.
Sin embargo, más allá de las reivindicaciones concretas, la concentración dejó una reflexión que muchos asistentes comentaban en voz baja. La asistencia fue modesta para la magnitud del problema que se denunciaba. Un hecho que algunos interpretan como síntoma del cansancio acumulado tras años de promesas y reivindicaciones, mientras otros lo atribuyen a la fuerte dependencia institucional que existe en muchos municipios rurales.
Las organizaciones convocantes y representantes de la oposición política consideran que la Sierra de la Culebra continúa siendo una gran olvidada y denuncian que muchas de las promesas realizadas tras los incendios no han llegado a materializarse con la intensidad esperada.
Mientras tanto, los montes siguen recuperándose lentamente. Los brotes verdes vuelven a aparecer en muchas zonas calcinadas, pero la cicatriz sigue siendo visible desde cualquier punto elevado de la comarca. Una cicatriz que no solo es ambiental, sino también económica, social y emocional.
Porque cuatro años después del fuego, la Sierra de la Culebra sigue recordando que la recuperación de un bosque puede llevar décadas, pero la pérdida de confianza de un territorio en sus instituciones puede resultar aún más difícil de reparar.
La protesta de Villardeciervos fue pequeña en número, pero grande en simbolismo. Un recordatorio de que el incendio terminó hace cuatro años, pero las consecuencias continúan presentes en el día a día de quienes viven y trabajan en uno de los rincones más emblemáticos de la provincia de Zamora.