Coreses se levanta contra las plantas de biogás: rechazo masivo y compromiso municipal para frenar los proyectos
La localidad de Coreses vivió el lunes una jornada clave en su futuro inmediato. Decenas de vecinos abarrotaron el salón de actos del Ayuntamiento para asistir a una charla informativa organizada por la Asociación Coresana junto a la Federación Zamora en Pie, en la que se expusieron las consecuencias de la posible instalación de plantas de tres biogás en el municipio.
La convocatoria superó todas las expectativas. La asistencia fue masiva, desbordando el aforo disponible y evidenciando la preocupación social existente. Durante el encuentro, el rechazo a los proyectos fue unánime entre los vecinos, que trasladaron su inquietud ante lo que consideran una amenaza directa para la salud, el medio ambiente y la economía local.
Según se explicó en la charla, tan solo una macroplanta proyectada procesarían una media de hasta 150.000 toneladas anuales de residuos orgánicos, procedentes principalmente de estiércoles, purines, industrias agroalimentarias e incluso lodos de depuradoras o mataderos. Esta actividad implicaría un tráfico constante de más de cincuenta camiones diarios atravesando el municipio para abastecer los digestores.
Uno de los aspectos que más inquietud generó fue la producción de biometano, un gas inflamable y potencialmente peligroso por su carácter explosivo. A ello se suma la generación de grandes cantidades de digestato, un residuo derivado del proceso que, aunque se presenta como fertilizante, contiene sales y compuestos que podrían resultar perjudiciales para los cultivos y los acuíferos. La ausencia de un plan claro para su gestión ante esto fue señalada como uno de los principales riesgos.
Durante la exposición también se alertó de posibles emisiones contaminantes, como dioxinas y otros compuestos liberados en procesos de quema mediante antorchas, con potenciales efectos cancerígenos. Además, se denunció la falta de controles independientes, ya que los estudios de impacto serían financiados por las propias empresas promotoras, ante la limitada capacidad de supervisión de la administración autonómica.
En el plano sanitario, se trasladaron testimonios de profesionales médicos en zonas con instalaciones similares, donde se han detectado síntomas como mareos, náuseas, vómitos o irritabilidad en las primeras fases. A largo plazo, se advirtió del posible aumento de enfermedades respiratorias como asma o bronquitis, así como afecciones digestivas derivadas de la contaminación de aguas subterráneas y un agravamiento de patologías cardiovasculares.
Más allá de la salud, los ponentes alertaron de un posible impacto socioeconómico negativo, con pérdida de población, cierre de negocios y deterioro de la calidad de vida. Todo ello, señalaron, en un contexto en el que las plantas estarían financiadas con fondos públicos, pese a tratarse de proyectos impulsados por empresas privadas con bajo capital social, que además podrían beneficiarse de sistemas de bonos de carbono.
El alcalde de Coreses, presente en la charla junto a parte de su equipo de gobierno, recogió el sentir general de la población y anunció su compromiso de revisar los informes y trámites en marcha para tratar de frenar la implantación de estas industrias. Tras el encuentro, se ha iniciado ya una línea de trabajo conjunta entre el Ayuntamiento, la Asociación Coresana y Zamora en Pie.
De hecho, en la mañana posterior tuvo lugar una primera reunión en la que se facilitó al consistorio el contacto de la asesoría jurídica de la federación para analizar la situación legal. El calendario apremia: el plazo para presentar alegaciones finaliza el próximo 8 de mayo, por lo que en los próximos días se intensificarán las acciones.
Desde las organizaciones implicadas se insiste en que no se oponen al desarrollo económico de la provincia, pero reclaman proyectos sostenibles que no comprometan la salud ni el entorno. Asimismo, han hecho un llamamiento a la participación ciudadana para reforzar el proceso y defender el futuro del municipio.