Un concejal del PSOE en Justel, bajo sospecha: denuncian cobros irregulares de la PAC en terrenos comunales

Una vaca junto al cartel de Villaverde

Vecinos de Villalverde elevan la presión y trasladan a las autoridades una situación que consideran “insostenible”, con acusaciones que apuntan a un posible uso indebido de ayudas públicas y al deterioro del entorno rural.

La tensión ha estallado en Villalverde, pedanía del municipio de Justel, donde el malestar vecinal ha dejado de ser un rumor de corrillos para convertirse en una denuncia formal. Lo que hasta ahora eran quejas aisladas ha derivado en acusaciones directas contra el concejal del PSOE, Celestino Trigal Santiago.

Según trasladan varios vecinos a este medio, el edil habría percibido en torno a 30.000 euros en ayudas de la Política Agraria Común (PAC) por el aprovechamiento de terrenos comunales y zonas de monte para los que, presuntamente, no disponía de autorización. Un extremo que, de confirmarse, podría suponer un uso irregular de fondos públicos destinados al sector primario.

No es la primera vez que el nombre del concejal aparece vinculado a la polémica. En meses anteriores, residentes de la zona ya alertaron sobre la presencia de más de un centenar de vacas y terneros en lo que describían como una situación de semiabandono, generando inquietud tanto por el bienestar animal como por las condiciones del entorno.

Ganadería en Villaverde

“Cada día descubrimos algo nuevo”, denuncian vecinos afectados, que aseguran sentirse desprotegidos ante lo que consideran una cadena de irregularidades que nadie está frenando. La preocupación va más allá del dinero: hablan de deterioro del paisaje, de problemas de convivencia y de una sensación creciente de impunidad.

El uso de terrenos comunales —propiedad colectiva de los vecinos— es uno de los puntos más sensibles del conflicto. “No se trata solo de cobrar ayudas, se trata de respetar lo que es de todos”, insisten.

Ante la gravedad de las acusaciones, varios residentes han decidido dar el paso y poner los hechos en conocimiento de las autoridades competentes, reclamando una investigación en profundidad y, en su caso, la depuración de responsabilidades.

Mientras tanto, Villalverde vive pendiente de una respuesta que no llega. La sensación en la calle es clara: el problema ha dejado de ser puntual para convertirse en estructural. Y la paciencia, aseguran, se ha agotado.