El artista zamorano Darmon inaugura en Peromato la exposición “Paisajes zamoranos, paisajes humanos”
El Centro Sociocultural Peromato acoge desde el 15 de mayo una muestra que une paisaje, memoria y figura humana a través de más de una decena de obras
El artista zamorano DARMON, seudónimo de David León Pérez (Zamora, 1972), inaugurará el próximo 15 de mayo a las 19.00 horas la exposición “Paisajes zamoranos, paisajes humanos” en el Centro Sociocultural Peromato, ubicado en la calle Puentica, 10. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 22 de junio.
Con una propuesta artística marcada por su vínculo con Zamora, DARMON regresa a su tierra natal con una colección pictórica que explora la relación entre el paisaje y la figura humana, fusionando memoria, identidad y escenas cotidianas.
La exposición reúne más de una decena de obras realizadas en óleo y técnica mixta, en las que el entorno natural y las personas se entrelazan de forma orgánica. A través de composiciones aparentemente sencillas, el artista construye escenas cargadas de emoción y cercanía, ofreciendo una visión íntima y contemporánea del territorio zamorano.
Formado inicialmente junto a Antonio de la Muela, DARMON ha enriquecido su trayectoria artística mediante el estudio de la obra de maestros como Salvador Antúnez y Alex Kanevsky. Su evolución creativa también ha estado ligada a talleres de técnicas mixtas y creación contemporánea desarrollados en espacios como El Enclave, en Madrid.
A lo largo de su carrera, el artista ha recibido diversos reconocimientos en certámenes nacionales, entre ellos las Menciones de Honor en el Taller del Prado en los años 2012 y 2014. Además, fue finalista del Premio Hispanoamericano de Pintura Diego de Losada, celebrado en Zamora.
Su obra ha podido verse en exposiciones individuales y colectivas en diferentes ciudades españolas y forma parte de colecciones institucionales y privadas tanto en España como en el extranjero.
Con “Paisajes zamoranos, paisajes humanos”, DARMON plantea una reflexión artística sobre el paisaje entendido no solo como espacio físico, sino también como reflejo de las personas que lo habitan, reforzando así el vínculo emocional y cultural con sus raíces zamoranas.