España planta cara a la guerra en Irán: Sánchez dice “no” al ataque de EE.UU. e Israel y pide frenar la escalada
España dice “no a la guerra”: Sánchez reclama frenar la escalada contra Irán y defiende el derecho internacional
La escalada militar en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto un nuevo escenario de tensión global. En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido en una declaración institucional para fijar la posición de España con un mensaje claro y directo: no a la guerra y sí al respeto del derecho internacional.
Una postura que el Ejecutivo ha defendido como coherente con los principios de la Constitución, la Carta de Naciones Unidas y los valores fundacionales de la Unión Europea.
El recuerdo de Irak
En su intervención, el presidente recordó que el mundo ya vivió una situación similar hace más de veinte años con la guerra de Irak. Aquella intervención militar, promovida por Estados Unidos y apoyada por algunos gobiernos europeos, se justificó entonces por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva.
Sin embargo, el paso del tiempo demostró que aquellas armas nunca aparecieron.
El resultado, según señaló Sánchez, fue una mayor inseguridad internacional, el auge del terrorismo yihadista, crisis migratorias y un fuerte impacto económico para Europa, especialmente en el precio de la energía y el coste de vida.
Un precedente que, según el Gobierno, obliga a actuar ahora con prudencia.
Riesgo económico global
El Ejecutivo ha advertido de que una guerra abierta en Irán podría tener consecuencias directas en la economía mundial.
Entre ellas:
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Subidas del petróleo y del gas
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Incremento de los costes energéticos
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Presión sobre la inflación
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Impacto en la cesta de la compra y en los costes de producción
Un escenario que afectaría de forma directa a Europa y también a España.
Por ello, el Gobierno ha anunciado que ya estudia medidas económicas de protección para hogares, empresas, autónomos y trabajadores en caso de que el conflicto termine teniendo efectos sobre los mercados energéticos.
Protección de los españoles en la región
Otra de las prioridades del Ejecutivo es la seguridad de los ciudadanos españoles que se encuentran actualmente en Oriente Medio.
El servicio exterior, junto con las Fuerzas Armadas, trabaja en dispositivos de evacuación para facilitar el regreso de quienes lo soliciten.
Las operaciones, según explicó el presidente, son especialmente delicadas debido a que el espacio aéreo de la región se encuentra afectado por los ataques militares.
Diplomacia frente a escalada militar
La posición del Gobierno español es clara: exigir el cese inmediato de las hostilidades y apostar por una solución diplomática.
España mantiene contactos con socios europeos y con países de la región que defienden el respeto al derecho internacional y una salida negociada al conflicto.
Según Sánchez, responder a una ilegalidad con otra solo conduce a una espiral de violencia que puede terminar desencadenando conflictos de mayor escala.
Rechazo al régimen iraní, pero no a la paz
El presidente también quiso dejar claro que la postura española no implica respaldo al régimen iraní.
Al contrario, el Gobierno ha reiterado su condena a un sistema político que reprime a su población y vulnera derechos fundamentales, especialmente los de las mujeres.
Pero al mismo tiempo defendió que rechazar un régimen autoritario no significa apoyar una guerra.
La oposición y el debate político
La postura del Gobierno contrasta con las posiciones defendidas por parte de la oposición, que consideran que España debería alinearse de forma más directa con la estrategia internacional de sus aliados.
Sin embargo, el Ejecutivo defiende que la responsabilidad de un gobierno democrático es proteger a sus ciudadanos, preservar la estabilidad económica y defender el derecho internacional, evitando repetir errores del pasado.
Una posición que mira a la paz
España, recordó el presidente, forma parte de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional, y por ello tiene la obligación de actuar con responsabilidad en un momento de máxima tensión global.
El objetivo, según el Gobierno, es evitar que una nueva guerra en Oriente Medio termine desencadenando un conflicto mayor que vuelva a golpear a la economía europea y a la estabilidad internacional.
Porque, como concluyó el presidente, la violencia nunca ha sido la base sobre la que se construyen las democracias ni la convivencia entre naciones.