Benavente vibra con David Novoa: campeón de Europa con España en una Rosaleda entregada
Benavente no solo vio una final europea; la vivió como propia. La imagen de David Novoa enfundándose la camiseta de la Selección Española de Fútbol Sala en su debut absoluto coincidió con una Rosaleda llena, expectante y orgullosa. El Ayuntamiento había habilitado la retransmisión del duelo ante Portugal y la respuesta ciudadana convirtió la cita en algo más que un partido: un acontecimiento colectivo.
España se proclamó campeona de Europa tras imponerse por 5-3 a Portugal, con una segunda parte contundente que terminó de inclinar la balanza. Novoa, que entró en la convocatoria tras la lesión de un titular, disputó varios minutos, aportando dinamismo, lectura de juego y una conexión que ya había mostrado a lo largo de todo el campeonato. Su presencia confirmó que no era una solución de urgencia, sino una apuesta acertada.
El arranque del encuentro fue eléctrico. Portugal presionó alto y trató de mandar desde el inicio, pero los de Jesús Velasco golpearon primero y por partida doble. A los dos minutos, Antonio culminó una gran acción tras un pase de tacón de Pablo Ramírez. Apenas sesenta segundos después, Raya cerró una jugada iniciada por Cecilio tras robo. España parecía tomar aire, aunque Portugal respondió rápido: Afonso recortó distancias y Góis, desde el córner, igualó el choque.
Con el empate, el combinado luso ganó confianza y empujó el partido hacia la portería de Dídac, imponiendo intensidad y ritmo. Esa presión tuvo peaje en forma de faltas y, a 42 segundos del descanso, Antonio transformó el lanzamiento de diez metros que devolvió la ventaja a España.
Tras el paso por vestuarios, España salió mejor, aunque sin acierto inmediato. Dos palos —de Cortés y Cecilio— y un mano a mano detenido por Bernardo Paçó mantuvieron con vida a Portugal, que no perdonó cuando Pauleta firmó el 3-3 a los 30 minutos. El guion volvió a tensarse, pero esta vez España no cedió. Antonio hizo el cuarto a menos de cinco minutos del final tras otra acción de Cecilio y, tras resistir el juego de cinco portugués, Adolfo sentenció para cerrar el título.
Mientras tanto, la Rosaleda estallaba. Cada acción de Novoa era celebrada como lo fue durante años cuando defendía la camiseta del Atlético Benavente, el club donde inició su trayectoria. La grada improvisada vibró con el desenlace y con la imagen del trofeo alzado, símbolo de un sueño cumplido para un jugador que, con su familia afincada en la ciudad, continúa hoy su carrera en un club gallego, pero mantiene un vínculo intacto con Benavente.