Diez vinos, once bodegas y una misma filosofía: la revolución silenciosa de Tierra del Vino
Hay denominaciones de origen que presumen de millones de botellas
Y hay otras que presumen de algo mucho más valioso: personalidad.
La Denominación de Origen Tierra del Vino de Zamora volvió a demostrar este lunes por qué se ha convertido en una de las grandes revelaciones del panorama vinícola nacional durante una cata dirigida a hosteleros, profesionales del sector y medios de comunicación celebrada en la capital zamorana.
Una cita en la que se pudieron degustar diez vinos representativos de las once bodegas integradas actualmente en una denominación que, lejos de las grandes cifras de producción, ha encontrado en la calidad, la autenticidad y el respeto por el territorio su principal seña de identidad.
Porque la Tierra del Vino no quiere parecerse a nadie.
Quiere ser ella misma.
Una DO pequeña en tamaño, enorme en personalidad
La denominación se extiende por cerca de 1.800 kilómetros cuadrados repartidos en 56 municipios de Zamora y Salamanca, un territorio histórico marcado por el Duero y la Ruta de la Plata.
En él trabajan alrededor de 150 viticultores que mantienen vivas cerca de 500 hectáreas de viñedo, muchas de ellas formadas por cepas viejas que acumulan décadas e incluso siglos de historia.
Y precisamente ahí reside una de sus fortalezas. Las viñas viejas aportan complejidad, frescura, equilibrio y una personalidad que resulta cada vez más apreciada por consumidores y expertos.
"Las viñas viejas dan un añadido de calidad y frescura a nuestros vinos", explicaba durante la presentación Juan Miguel Fuentes Sardón, presidente de la DO Tierra del Vino y responsable de Dominio de Sexmil.
Vinos para la gastronomía de hoy
La cata permitió descubrir una realidad que se repite en muchas de las bodegas de la denominación.
Lejos de vinos excesivamente pesados o marcados por estilos del pasado, la Tierra del Vino apuesta por elaboraciones frescas, equilibradas, gastronómicas y adaptadas a los nuevos hábitos de consumo.
Vinos pensados para compartir. Para disfrutar en barra.
Para acompañar una cocina más ligera y actual.
Y sobre todo para generar algo que no siempre aparece en las fichas técnicas: recuerdos.
Porque como se destacó durante la jornada, la recomendación emocional sigue siendo una de las herramientas más poderosas del mundo del vino.
Una botella recomendada en una barra, una conversación entre amigos o una experiencia gastronómica positiva generan una memoria que permanece mucho más tiempo que cualquier campaña publicitaria.
De Villanueva de Campeán a Cabañas de Sayago
La cata fue también un recorrido por algunos de los proyectos más interesantes de la provincia.
Bodegas El Soto, única cooperativa de la denominación, presentó sus referencias Proclama y Tres Nudos desde Villanueva de Campeán, donde las viñas centenarias siguen siendo protagonistas.
Desde Moraleja del Vino llegaron los Jarreño, elaborados por una explotación familiar que trabaja apenas cinco hectáreas pero que demuestra que el tamaño no determina la calidad.
Lagos de Arena presentó su "Ladera de las Bragas", elaborado con tempranillo procedente de viñas plantadas en 1982.
Ribera de Cañedo sorprendió con un vino ligado al histórico Castillo del Buen Amor y una crianza de 14 meses en roble.
También desfilaron referencias como Cenit Fleet Blend, Brochero o los vinos de Dominio de Sexmil, procedentes de viñedos centenarios de Cabañas de Sayago.
Producciones limitadas. Algunas de apenas 3.100 botellas. Vinos elaborados sin prisas. Con respeto.
Y con una personalidad que obliga a detenerse y prestar atención.
Consumir cercanía
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la importancia de apostar por los productos del territorio. Muchos de estos vinos viajan cada año a mercados nacionales e internacionales.
Sin embargo, los responsables de la denominación consideran fundamental seguir conquistando también al consumidor local y al sector hostelero zamorano.Porque defender la cercanía no es únicamente una cuestión económica. También es una cuestión cultural. Y de identidad.
El éxito silencioso de la Tierra del Vino
Quizá la mejor definición de la DO Tierra del Vino sea precisamente esa.
Un éxito silencioso.
Sin grandes campañas.
Sin estridencias.
Sin millones de botellas.
Pero con proyectos sólidos, viticultores comprometidos y bodegueros que creen profundamente en lo que hacen.
La cata celebrada en Zamora volvió a demostrar que esta denominación vive uno de sus mejores momentos.
Y que el futuro del vino zamorano no solo pasa por las grandes referencias nacionales.
También pasa por estas pequeñas joyas que siguen creciendo desde la autenticidad, el territorio y el orgullo de hacer las cosas bien.
Porque a veces lo mejor no viene de lejos.
A veces está mucho más cerca de lo que pensamos.