La auténtica Tarta de Santiago: así se prepara el postre más emblemático de Galicia
La Tarta de Santiago es uno de los grandes clásicos de la repostería española. Su éxito reside en una receta tan sencilla como deliciosa, elaborada con pocos ingredientes y coronada por la inconfundible Cruz de Santiago sobre una capa de azúcar glas. Aunque su preparación no requiere grandes conocimientos de cocina, sí es importante respetar algunos pasos para conseguir una textura jugosa y un acabado perfecto.
Ingredientes
Para elaborar una tarta de unas ocho raciones se necesitan:
300 gramos de almendra molida.
300 gramos de azúcar.
4 huevos tamaño L.
La ralladura de un limón.
50 gramos de azúcar glas para decorar.
Opcionalmente, la ralladura de limón puede sustituirse o complementarse con unos 40 mililitros de vino dulce, brandy o aguardiente de orujo, como permiten las recetas tradicionales.
Paso a paso
Lo primero es precalentar el horno a 170 grados con ventilador (o 180 grados con calor arriba y abajo).
Mientras el horno alcanza la temperatura adecuada, se prepara un molde desmontable, preferiblemente de unos 25 centímetros de diámetro. Se coloca papel vegetal en la base y se engrasan los laterales con mantequilla o spray desmoldante para facilitar el desmoldado.
En un bol amplio se baten los huevos con el azúcar y la ralladura de limón hasta obtener una mezcla más clara y ligeramente espumosa.
A continuación se incorpora la almendra molida, mezclando con suavidad hasta conseguir una masa homogénea, espesa y de aspecto similar al mazapán.
La mezcla se vierte en el molde y se introduce en el horno durante 25 o 30 minutos. La clave está en que la superficie adquiera un ligero tono dorado y una textura fina y crujiente, mientras el interior permanece húmedo y jugoso.
Una vez horneada, la tarta debe enfriarse completamente antes de desmoldarla, ya que es un postre muy delicado y puede agrietarse con facilidad si se manipula en caliente.
El toque final
Con la tarta ya fría, solo queda colocar sobre la superficie una plantilla con la Cruz de Santiago y espolvorear abundante azúcar glas. Al retirar la plantilla aparecerá el característico símbolo que distingue a este dulce desde hace más de un siglo.
Un consejo para un mejor resultado
Aunque la receta apenas tiene dificultad, los reposteros recuerdan que cada horno es diferente, por lo que conviene vigilar el horneado durante los últimos minutos para evitar que la tarta se seque. Además, al no llevar harina, su textura es especialmente tierna y frágil, por lo que conviene manipularla lo menos posible.