Sonia Calvo desafía el “maratón serrucho” de Ciudad del Cabo: lo importante era llegar

Sonia Calvo Casado conquista Sudáfrica: la maratoniana zamorana que descubrió que lo importante no era el reloj… sino llegar

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La zamorana Sonia Calvo Casado ya tiene otra historia imposible de olvidar en sus piernas. Y esta vez la aventura la llevó hasta Sudáfrica. Hasta Ciudad del Cabo. Hasta uno de los maratones más duros, imprevisibles y emocionales de cuantos ha corrido.

La responsable del Punto de Información Turística de la Junta de Castilla y León en la Plaza de La Marina, corredora nata y deportista con tesón y con un palmarés ya conocido, volvió a demostrar que detrás de la sonrisa tranquila con la que recibe a turistas y visitantes en Zamora se esconde una auténtica devoradora de kilómetros. Una mujer capaz de cruzar medio mundo para enfrentarse a 42 kilómetros de subidas, bajadas, calor, calambres y emociones al límite.

Y sí, cruzó la meta.

Que era exactamente lo importante.

Porque Sonia no quiere hablar esta vez de tiempos. Ni de obsesiones con el reloj. Ni de récords personales. Quiere hablar de algo mucho más difícil: terminar cuando las circunstancias personales, físicas y emocionales no eran las mejores.

“Cada maratón cuenta una historia diferente”, explica Sonia aún en Sudáfrica. Y el de Ciudad del Cabo, recién convertido oficialmente en “Major”, le ha dejado una historia que jamás olvidará.

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El “maratón serrucho”: ni un solo kilómetro llano

Los corredores españoles llegaban a Sudáfrica casi a ciegas. Sin track definitivo. Sin referencias claras. Sin conocer realmente la dureza del recorrido.

Y la sorpresa fue monumental.

“Pensábamos que después del kilómetro 33 venía bajada y llano… pero no. Era un auténtico maratón serrucho”, relata Sonia.

Ni un kilómetro completamente llano. Subidas y bajadas constantes. Curvas. Quiebros. Desgaste continuo. Un recorrido tan duro que provocó caídas importantes y decenas de asistencias médicas entre corredores de todo el mundo.

Porque Ciudad del Cabo no fue un maratón para buscar marca.

Fue un maratón para sobrevivir.

Sonia en Sudáfrica

Del disfrute al muro más duro de su vida

Sonia llegó hasta el kilómetro 35 disfrutando de la experiencia junto a la liebre de 3:30. Pero entonces apareció el verdadero maratón.

Los últimos siete kilómetros han sido los peores de mi vida”, reconoce.

Calambres. Dolor. Paradas médicas. Esperas en asistencia sanitaria junto a corredores tumbados en el suelo incapaces de continuar.

Y aun así siguió adelante.

Porque quizá ese sea el gran aprendizaje de Ciudad del Cabo: entender que el atletismo no siempre va de correr rápido. A veces va simplemente de resistir.

Un maratón entre contrastes y contradicciones

La experiencia sudafricana dejó además imágenes que impactaron profundamente a la maratoniana zamorana.

La salida desde el estadio del Mundial de fútbol de 2010, el himno africano sonando mientras miles de corredores locales se llevaban la mano al pecho, el ambiente de seguridad extrema y una ciudad tan espectacular como llena de contrastes.

“La zona centro, el Waterfront, prácticamente no nos dejaban abandonarla solos. Es una ciudad muy peligrosa”, explica Sonia.

Pero quizá lo que más le impresionó fue otra cosa: correr viendo cómo muchas calles estaban literalmente tapadas con telas para ocultar la pobreza a los corredores internacionales.

Una postal dura y real de un país fascinante pero lleno de desigualdades.

También sorprendieron detalles nunca vistos en otros “Majors”: la limpieza extrema de los baños en los cajones de salida —con personal limpiando constantemente tras cada uso— y una organización impecable en muchos aspectos logísticos.

Correr con Kipchoge… otra vez

La aventura sudafricana tuvo además un componente especial para Sonia: volver a coincidir con Eliud Kipchoge, leyenda mundial del maratón, en el mismo hotel de la élite internacional.

“Ya es el quinto maratón en el que coincido con él”, cuenta con naturalidad alguien que ya se mueve con total normalidad entre la élite mundial del atletismo popular.

Incluso pudo compartir momentos con la ganadora de la prueba y con figuras internacionales del circuito.

Pero lejos de cualquier postureo deportivo, Sonia insiste en una idea: sentirse agradecida con el cuerpo.

Porque esta vez el triunfo no estaba en el tiempo final.

Sonia en Cape Town

Lo importante era cruzar la meta

Y quizá ahí está la verdadera grandeza de esta historia.

En un deporte donde demasiada gente vive esclavizada por los minutos, Sonia Calvo Casado regresa de Sudáfrica defendiendo algo muchísimo más humano.

“No importa el tiempo del reloj. La medalla siempre significa lo mismo: llegaste y terminaste”.

Una frase que resume perfectamente el espíritu de una corredora que ha aprendido a convertir cada maratón en una experiencia vital y no solo deportiva.

Los números, aun así, hablan por sí solos.

Entre 18.471 participantes terminó en el puesto 6.448 general. Entre las 6.902 mujeres participantes finalizó la 1.479. Y en la categoría femenina de 40 a 49 años cruzó meta en el puesto 449 entre 2.188 corredoras.

Todo ello en uno de los maratones más duros y exigentes del calendario internacional, donde la media de llegada rondó las 4 horas y 15 minutos.

Una Correcaminos del Duero

Sonia ya mira ahora al futuro. A Shanghái 2027. Al gran objetivo de completar definitivamente los nueve grandes maratones internacionales y cerrar un ciclo histórico para cualquier corredor popular.

Pero mientras llega ese reto, Zamora seguirá teniendo a una de sus grandes embajadoras deportivas trabajando cada día en la oficina de turismo… y entrenando kilómetros cuando el trabajo y la vida se lo permiten.

Porque Sonia Calvo Casado ya no es solo una maratoniana zamorana.

Ahora es oficialmente una auténtica “Correcaminos del Duero”, rodeada además de “maratonianos brutales”, como ella misma dice con orgullo.

Y quizá por eso su historia emociona tanto.

Porque habla menos de correr… y mucho más de vivir.

Te esperamos en Zamora con cariño, con jamón y chorizo del que te gusta y como no con los brazos abiertos y con la gratitud también de llevar el nombre de Zamora tan lejos...durante unos días serás la zamorana más al Sur de África ahora tras el esfuerzo disfruta de ese maravilloso país cargado de contrastes.

Sonia en el maraton