El Muelo, el balcón mágico de la Sierra de la Culebra que aún guarda cicatrices del gran incendio
El Muelo no es solo un mirador. Es uno de esos rincones que hablan de Zamora sin necesidad de palabras. El ascenso, de apenas kilómetro y medio, es pronunciado pero sencillo y perfectamente señalizado. Desde el propio pueblo se accede fácilmente a una pequeña aventura que culmina con una imagen difícil de olvidar.
Arriba espera una panorámica inmensa de la Sierra de la Culebra, de sus montes interminables y de una Carballeda que vuelve poco a poco a respirar verde tras la devastación sufrida en el incendio de 2022.
Porque el paisaje también guarda memoria. Cuatro años después de aquel fuego brutal que arrasó cerca de 60.000 hectáreas, la naturaleza empieza a demostrar su capacidad de resurrección. Brotes nuevos, monte regenerado y manchas verdes vuelven a ocupar espacios donde hace no tanto solo quedaban ceniza, humo y silencio. Pero aún permanecen cicatrices visibles de una tragedia que marcó a toda la provincia.
Sesenta mil hectáreas. Un campo de fútbol multiplicado por 60.000. Una cifra difícil incluso de imaginar hasta que uno contempla desde El Muelo la inmensidad del territorio afectado.
El paraje además conserva algunos de los elementos más misteriosos y simbólicos de la zona. Allí se encuentra el conocido Portal del Moro y dos marcas grabadas sobre la piedra que alimentan las leyendas populares desde hace generaciones. Una de ellas tiene forma de culebra y la otra recuerda a una herradura. Según la tradición, esa huella habría sido dejada por el caballo de Santiago Apóstol durante un salto legendario por estas tierras zamoranas.
Misticismo, historia y naturaleza se mezclan en un lugar que cambia con cada estación y con cada cielo. El Muelo impresiona en un día despejado, bajo las nubes de tormenta o incluso imaginando futuros fenómenos astronómicos como el próximo eclipse. Siempre ofrece una imagen distinta y siempre deja la misma sensación: la de estar ante uno de esos tesoros naturales que Zamora guarda casi en silencio.
La visita es prácticamente obligada para cualquiera que quiera comprender la magnitud de la Sierra de la Culebra y la capacidad de una tierra para levantarse después del desastre. Porque El Muelo no solo enseña paisaje. También enseña memoria, resistencia y esperanza.