La séptima y última jornada prehistórica organizada por Paco González en el Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales ofreció una experiencia singular: una inmersión directa en los orígenes de la humanidad a través de algunos de los tres mil objetos que atesora el mago zamorano, algunos con más de un millón de años de antigüedad. La sesión combinó narración, demostración práctica y experimentación sensorial, permitiendo al público no solo observar, sino también tocar piezas arqueológicas que abarcan desde bifaces paleolíticos hasta exvotos de Venus o reproducciones de ensamblajes simbólicos de cuevas europeas.
La actividad comenzó con una propuesta poco habitual en una conferencia arqueológica: cerrar los ojos e imaginarse dentro de una cueva, bajo una iluminación tenue que recreaba el entorno de los primeros humanos. A partir de ese punto de partida, el denominado “mago arqueólogo” condujo a los asistentes por un recorrido narrativo por la evolución de la especie humana, desde Lucy y su cráneo y los primeros homínidos hasta la aparición de las primeras herramientas perforadoras, el dominio del fuego o el nacimiento del pensamiento simbólico.
Entre las piezas expuestas destacaban bifaces achelenses, restos fósiles cuidadosamente conservados, incisivos analizados mediante microtomografía y objetos rituales como exvotos femeninos de Venus o máscaras neolíticas con perforaciones laterales. Cada elemento se acompañaba de explicaciones sobre su función y su contexto cultural, mostrando cómo el control del fuego permitió ahorrar energía y favorecer el desarrollo cerebral, o cómo las primeras representaciones femeninas simbolizaban fertilidad, continuidad y cohesión social.
El recorrido incorporó también referencias a figuras míticas y animales de poder, con menciones a los ensamblajes hallados en cuevas de Alemania, entre ellos el célebre “Hombre León”, una de las esculturas figurativas más antiguas conocidas. Estas piezas permitieron explicar la relación entre naturaleza, espiritualidad y pensamiento simbólico en las primeras sociedades humanas.
La sesión propuso así un diálogo entre biología, cultura y simbolismo, mostrando cómo los primeros humanos construyeron su mundo social a través de herramientas, rituales y narraciones compartidas.
La jornada concluyó con aplausos y una evidente sensación de asombro entre los asistentes, que pudieron acercarse físicamente a objetos que condensan cientos de miles de años de historia humana. Con esta actividad, las jornadas prehistóricas impulsadas por Paco González consolidan su propuesta divulgativa, basada en acercar la arqueología al público desde una experiencia directa, pedagógica y sensorial.