Ricky Galende devuelve la sonrisa a Zamora: la Plaza Mayor se llena para arrancar San Pedro tras el golpe de Sabadell
La Renovation Experience convirtió la noche zamorana en una gran fiesta colectiva para olvidar la derrota del Zamora CF y mirar ya a once días de celebraciones
La Plaza Mayor de Zamora volvió a demostrar este viernes que sabe levantarse de los golpes. Apenas unas horas después de que el Zamora CF dijera adiós en Sabadell al sueño de un ascenso histórico que nunca estuvo tan cerca, miles de zamoranos respondieron a la llamada de la fiesta y llenaron de bote en bote el corazón de la ciudad para disfrutar de la Renovation Experience de Ricky Galende.
La derrota rojiblanca dejó un sabor amargo en muchos hogares, en los bares y en una plaza abarrotada que había soñado con celebrar una gesta deportiva. Sin embargo, Zamora tenía una cita con San Pedro y no estaba dispuesta a dejar que la tristeza marcara el inicio de sus fiestas.
La noche comenzó con la actuación de Héctor Herrero, encargado de calentar motores antes de la aparición del gran protagonista. Poco después llegaba el momento esperado. Sobre el escenario aparecía Ricardo Galende, el incombustible Ricky, una de las figuras más reconocibles del ocio nocturno zamorano y un auténtico fenómeno social que lleva más de quince años poniendo banda sonora a las noches de la provincia.
Miles de zamoranos le siguen allí donde actúa. Generaciones enteras han crecido con sus sesiones y su particular manera de entender el espectáculo. Y una vez más volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los nombres propios de la fiesta en Zamora.
Con un contundente y ya reconocible "¡Ha llegado papá!", la Plaza Mayor estalló en aplausos y comenzó un espectáculo de luz, sonido y energía que sirvió para cambiar el estado de ánimo de una ciudad que necesitaba una alegría.
Detrás de cada destello, cada efecto visual y cada golpe de luz volvió a estar otro apellido inseparable de la noche zamorana: Galende. David Galende, el menor de los hijos de Pedro y Puri, manejó una impresionante infraestructura técnica de miles de vatios que convirtió la Plaza Mayor en una auténtica pista de baile al aire libre. Su trabajo, discreto para muchos pero imprescindible para el resultado final, volvió a ser una pieza fundamental del engranaje que hace posible cada edición de la Renovation Experience.
La música fue haciendo el resto. Los cánticos, los bailes, los abrazos y las ganas de pasarlo bien terminaron imponiéndose a la decepción deportiva. Porque si algo caracteriza a Zamora es su capacidad para reinventarse y seguir adelante.
La ciudad cambió durante unas horas los análisis futbolísticos por los himnos festivos, las conversaciones sobre el arbitraje por los reencuentros entre amigos y la tristeza por la ilusión de unas fiestas que apenas acaban de comenzar.
Y es que San Pedro ya está aquí.
Por delante quedan once días de actividades, conciertos, casetas, peñas, verbenas y miles de personas tomando las calles para disfrutar de unas fiestas que vuelven a convertir Zamora en un enorme espacio de convivencia y diversión.
La derrota del Zamora CF seguirá doliendo durante algún tiempo. Porque el ascenso estuvo cerca. Muy cerca. Pero la ciudad demostró anoche que también sabe mirar hacia adelante.
La Plaza Mayor volvió por sus fueros. Volvió a ser el salón de todos los zamoranos. Y Ricky Galende, acompañado de todo su equipo, se encargó de recordar que, pese a todo, la fiesta continúa.
Porque Zamora perdió un partido.
Pero ganó una noche.