Se recuperó el Camino Flamenco hasta Andavías, y se volvió a llenar de sevillanas, caballos y alegría los caminos del alfoz zamorano
Sin embargo, eso no impidió que Andavías volviera a recuperar la esencia de su Camino Flamenco, una cita que había quedado prácticamente en el olvido tras la pandemia y que poco a poco vuelve a abrirse paso en el calendario festivo zamorano.
La jornada sirvió para devolver a los caminos del alfoz ese espíritu rociero que durante años llegó a congregar a más de un millar de personas en un recorrido que partía desde Valorio, pasaba por la Fuente de la Salud y continuaba entre caminos y senderos hasta alcanzar Andavías.
Este 2026 la cita ha regresado con fuerza, manteniendo intacta la ilusión de quienes siguen apostando por una actividad diferente, capaz de mezclar tradición, convivencia y ambiente festivo.
Un Rocío Chico a la zamorana
Los propios participantes lo definen con cariño como un "Rocío Chico".
Y algo de eso hubo durante toda la jornada.
Carretas adornadas.
Caballistas.
Sevillanas.
Sombreros de ala ancha.
Volantes y lunares.
Y muchas ganas de compartir un día de campo entre amigos y familiares.
Las mujeres lucieron sus trajes de flamenca y faralaes, aportando color y elegancia al recorrido, mientras numerosos jinetes acompañaban el camino a caballo en una imagen que recordaba inevitablemente a las grandes peregrinaciones rocieras del sur de España.
Un camino tranquilo y de convivencia
Lejos de las prisas, el recorrido se desarrolló con tranquilidad, haciendo honor al carácter festivo y familiar que siempre ha caracterizado esta actividad.
Más que una marcha, el Camino Flamenco es una jornada de convivencia en la que la música, las conversaciones y el buen humor marcan el ritmo de los kilómetros.
Las paradas para reponer fuerzas, compartir comida y disfrutar de las sevillanas volvieron a convertirse en parte fundamental de una tradición que muchos vecinos se negaban a dejar desaparecer.
Una cita que quiere seguir creciendo
Aunque la asistencia fue menor que en sus años de mayor esplendor, los organizadores y participantes coincidían en destacar la importancia de haber recuperado una actividad que forma parte de la memoria festiva de la comarca.
El Camino Flamenco de Andavías ha demostrado que sigue vivo. Que conserva su capacidad para reunir a personas de diferentes edades. Y que todavía tiene mucho recorrido por delante.
Porque hay tradiciones que merecen seguir caminando. Y este sábado, entre caballos, carretas, sevillanas y mucho sentimiento rociero, Andavías volvió a demostrar que algunas costumbres nunca deberían perderse.