Cuando una tarta bendecida mantiene viva una fiesta: la singular celebración de Las Candelas en Granja de Moreruela
La festividad de la luz, que se celebra cada 2 de febrero, sigue teniendo en Granja de Moreruela una seña de identidad propia: el reparto de una tarta bendecida, una tradición singular que el párroco Edgardo Ernesto Rivera recordó como exclusiva de la localidad.
La fiesta de Las Candelas volvió a celebrarse un año más en este municipio de Tierra de Campos, uno de los pocos de la provincia que mantiene viva esta cita vinculada a la liturgia cristiana y al simbolismo de la luz. Mientras en otros puntos del territorio la tradición se va diluyendo, en Granja de Moreruela continúa encontrando una forma particular de pervivir.
La iglesia parroquial acogió el acto central de la festividad, que conmemora la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén cuarenta días después de la Navidad y la purificación de la Virgen. Durante la ceremonia tuvo lugar la ofrenda, un rito que en la antigüedad se realizaba con palomas y que posteriormente derivó en la entrega de un bollo.
Con el paso del tiempo, en Granja de Moreruela esta ofrenda ha evolucionado hasta convertirse en el reparto de una tarta bendecida, una tradición que el sacerdote quiso subrayar durante la celebración como propia y única del pueblo. La tarta, donada en esta ocasión por un vecino del pueblo, se repartió entre los asistentes en torno a un centenar de porciones, en un gesto cargado de simbolismo comunitario.
La recaudación obtenida con este reparto se destinará al arreglo de la iglesia, uniendo así la tradición religiosa con la conservación del patrimonio local. Con pequeños rituales y gestos singulares, Granja de Moreruela mantiene encendida la llama de una festividad que forma parte de su identidad colectiva y de la memoria cultural de la provincia, tal y como señaló el párroco antes de concluir la misa.