UGT alerta de que la baja tasa de actividad lastra el empleo en Castilla y León pese al mínimo histórico de paro
Castilla y León ha registrado en el segundo trimestre de 2026 uno de sus mejores datos de empleo de las últimas décadas, con 28.500 ocupados más que en el trimestre anterior y un total de 1.058.700 personas trabajando, la tercera cifra más alta desde que existen registros de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Al mismo tiempo, el desempleo descendió en 5.600 personas, hasta situarse en 96.700 parados, lo que deja la tasa de paro en el 8,37%, el nivel más bajo registrado en la comunidad.
Sin embargo, UGT Castilla y León considera que estos buenos resultados no deben ocultar los problemas estructurales que siguen condicionando el mercado laboral de la Comunidad.
El vicesecretario general de Política Sindical y Salud Laboral de UGTCyL, Alberto Miguel, reconoce que los datos reflejan el efecto positivo de las políticas laborales y del Diálogo Social, pero insiste en que deben analizarse con cautela. A su juicio, el principal problema ya no es únicamente el desempleo, sino la escasa población activa, ya que la tasa de actividad de Castilla y León se sitúa en el 54,47%, 4,8 puntos por debajo de la media nacional.
El sindicato subraya que esta combinación de baja tasa de paro y baja participación en el mercado laboral evidencia que el principal desafío de la Comunidad es la pérdida de población activa derivada de la despoblación y el envejecimiento.
UGT también pone el foco en la desigualdad entre hombres y mujeres. Actualmente hay 86.300 hombres ocupados más que mujeres, una diferencia que considera desproporcionada respecto a la distribución demográfica. Además, la tasa de actividad masculina alcanza el 59,33%, frente al 49,46% de las mujeres, lo que, según el sindicato, demuestra que casi la mitad de las mujeres en edad de trabajar permanece fuera del mercado laboral.
La organización sindical insiste en que estos desequilibrios requieren medidas específicas, especialmente en provincias como Zamora, León y Segovia, donde el impacto de la despoblación y el envejecimiento resulta más acusado.
Por ello, UGT sostiene que el crecimiento económico debe ir acompañado de mejores salarios, una reducción de la jornada laboral, el refuerzo de los derechos laborales y un mayor acceso a la vivienda, al considerar que el progreso económico solo será sostenible si se traduce en una mejora de las condiciones de vida de los trabajadores.