Siete de cada diez enfermeras y fisioterapeutas de Castilla y León sufren obstáculos para conciliar
El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha alertado sobre la difícil situación que viven enfermeras y fisioterapeutas de Castilla y León en relación con la conciliación de la vida laboral y personal. Según datos de una macroencuesta reciente, el 70 % de los profesionales ha tenido obstáculos o dificultades para solicitar permisos, reducciones de jornada o adaptaciones de trabajo, mientras que un 87 % ha renunciado a formarse, promocionar o acceder a otras oportunidades laborales.
En el marco de su campaña "Que no dejen tu vida en pausa", SATSE insta a administraciones públicas y empresas sanitarias a asumir su responsabilidad en la implementación de medidas que permitan la corresponsabilidad y garanticen la conciliación, recordando que se trata de un derecho laboral que afecta principalmente a mujeres, con más del 85 % en enfermería y un 60 % en fisioterapia.
La encuesta evidencia que seis de cada diez profesionales han visto afectada su salud física y mental por las dificultades de conciliación, y un porcentaje similar se ha planteado incluso abandonar la profesión. Además, casi el 76 % tiene personas a su cargo, un 75 % ha solicitado permisos o reducciones de jornada, y un 30 % ha sufrido pérdida retributiva. Entre los factores que más complican la conciliación destacan la falta de personal (80 %), los cambios de turnos imprevistos (71 %), trabajar fines de semana y festivos (63 %) y la falta de antelación en los cuadrantes (57 %).
SATSE subraya que las soluciones pasan por dotar adecuadamente las plantillas, actualizar la ponderación de la jornada de turno rotatorio y garantizar la aplicación efectiva del anteproyecto de Ley del Estatuto Marco, que contempla derechos como planes de conciliación negociados, desconexión digital fuera del horario laboral, exenciones de turnos nocturnos para embarazadas o mayores de 55 años, y disfrute fraccionado de excedencias por cuidado de familiares.
No obstante, la organización recuerda que todas estas medidas aún son “compromisos en papel” que requieren implantación efectiva por parte de administraciones y empresas para que enfermeras y fisioterapeutas puedan ejercer su trabajo sin renunciar a su salud, formación, maternidad o bienestar personal.