La doma vaquera, declarada Bien de Interés Cultural inmaterial en Castilla y Léon

Campeonato de España de Doma Clásica de Caballos Jóvenes 2025
La Junta reconoce esta disciplina ecuestre tradicional, estrechamente vinculada al mundo del toro bravo, la cultura rural y la equitación en Castilla y León, como parte del patrimonio cultural inmaterial.

La doma vaquera ha sido reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, consolidándose como una de las tradiciones ecuestres más representativas del mundo rural español. Su protección supone un impulso a la conservación de una práctica profundamente vinculada a la ganadería del toro bravo y a la identidad cultural de Castilla y León.

Esta disciplina, considerada una forma singular de equitación con siglos de historia, nace de la combinación entre la equitación militar y las necesidades del trabajo ganadero en las dehesas. Su desarrollo está estrechamente ligado a la evolución de la ganadería brava y a la organización del medio rural en distintas zonas de la comunidad.

En este contexto histórico destaca la provincia de León, donde la influencia de las órdenes monásticas, especialmente en zonas como Sahagún, favoreció la creación de grandes explotaciones ganaderas durante la Edad Media. Allí se encuentra Valdellán, la única ganadería de reses bravas de la provincia.

También en Castilla y León se ubica una de las ganaderías más antiguas del país, la de Raso de Portillo, situada en Boecillo y fundada en 1880. En la actualidad, el epicentro del toro bravo se concentra en el campo charro, especialmente en la provincia de Salamanca, donde se contabilizan más de 150 ganaderías.

La doma vaquera mantiene una relación directa con las tradiciones festivas y ganaderas, especialmente con los encierros populares, una de las expresiones culturales más arraigadas en la comunidad. Además, ha evolucionado como disciplina deportiva reglada, con modalidades como la doma vaquera de competición, las faenas de campo y la equitación de trabajo.

Estas disciplinas reproducen maniobras tradicionales del manejo del ganado, desde giros, paradas o cambios de ritmo en pista, hasta ejercicios más complejos vinculados al trabajo directo con reses en el campo.

La indumentaria también constituye un elemento esencial. Aunque en el pasado predominaba el traje charro en algunas zonas de Castilla y León, en la actualidad se impone el traje corto de inspiración andaluza en competiciones, acompañado de botas, sombrero de ala ancha y arreos específicos para el caballo.

El mantenimiento de esta tradición depende de una amplia comunidad formada por ganaderos, jinetes, pastores, veterinarios y artesanos, además de asociaciones y entidades locales que organizan concursos, exhibiciones y actividades vinculadas al mundo ecuestre.

La transmisión de la doma vaquera se realiza principalmente de forma práctica, en el entorno rural, donde el aprendizaje se adquiere mediante la convivencia diaria con el caballo y el ganado. A ello se suma la formación reglada en escuelas de equitación y federaciones como la Real Federación Hípica Española y la Federación Hípica de Castilla y León.

Con esta declaración como Bien de Interés Cultural inmaterial, la doma vaquera refuerza su reconocimiento institucional y su papel como expresión viva del patrimonio cultural, la tradición rural y la identidad vinculada al mundo del caballo y el toro bravo.