La Procesión de las Tinieblas envuelve Benavente en un sobrecogedor silencio y penumbra
La Semana Santa de Benavente volvió a ofrecer este Martes Santo una de sus estampas más íntimas y singulares con la celebración de la Procesión de las Tinieblas, marcada por la oscuridad, el recogimiento y una atmósfera cargada de simbolismo.
El cortejo avanzó entre sombras con un formato más austero que en ediciones anteriores, con la Cuesta de la Encomienda completamente a oscuras y la Plaza Mayor con iluminación mínima. El sonido de las marchas interpretadas por la Banda de Música Maestro Lupi rompían el silencio de la noche en una procesión emblemática.
Cinco pasos protagonizaron el recorrido, abriendo la comitiva el Paso de la Verónica, seguido de Jesús con la Cruz a Cuestas, el Cristo Yacente, la Virgen de la Soledad y la Virgen de las Angustias, todos ellos portados a hombros por los cofrades en un desfile marcado por la sobriedad.
La procesión estuvo organizada por la Real Cofradía del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y la Venerable y Franciscana Cofradía de la Santa Vera Cruz, acompañadas por las Damas de la Luz y la Soledad, cuya recuperación ha sido clave en la consolidación de este acto dentro del Martes Santo benaventano.