San Cebrián recuperará el espíritu del histórico mercado de Castrotorafe con un innovador proyecto europeo
El Ayuntamiento de San Cebrián de Castro ha dado el primer paso para recuperar el espíritu del histórico mercado de Castrotorafe, uno de los enclaves medievales más emblemáticos de la provincia de Zamora. Lo hará a través de un proyecto europeo que busca transformar aquel antiguo punto de encuentro comercial en un mercado innovador y experiencial capaz de dinamizar la economía, la cultura y el turismo de una de las zonas más afectadas por la despoblación.
La iniciativa se desarrolla en el marco del proyecto europeo Re-mark, que reúne a municipios de España, Italia, Hungría y Bulgaria para explorar cómo el arte y la cultura pueden convertirse en herramientas de revitalización de los mercados tradicionales y de las comunidades rurales. Junto a San Cebrián de Castro participan las localidades de Bertinoro (Italia), Komló (Hungría) y Lazhnitsa (Bulgaria).
El proyecto celebró este viernes su primera sesión de trabajo comunitario en el Ayuntamiento de San Cebrián de Castro, presidida por el alcalde, Javier Aguado, y la subteniente de alcalde, María José Rodríguez, y coordinada por Cristina García, responsable de la coordinación del proyecto europeo en el municipio.
La reunión congregó a una veintena de participantes vinculados al desarrollo rural, la gestión de mercados tradicionales y la conservación del patrimonio. Entre ellos se encontraban responsables de los mercados de Manganeses de la Lampreana y Castroverde de Campos, representantes de la Asociación Espigas, de asociaciones de mujeres rurales, del Grupo de Acción Local y de otras entidades comprometidas con el desarrollo del territorio.
Durante la jornada se puso de manifiesto que el futuro mercado no pretende ser únicamente un espacio para la venta de productos, sino una experiencia inmersiva que permita al visitante conocer la historia, la identidad y las tradiciones de Castrotorafe y su entorno. La propuesta responde al auge del turismo experiencial y busca que quienes lleguen a San Cebrián de Castro encuentren una combinación de patrimonio, gastronomía, artesanía, naturaleza y actividades culturales.
Los participantes coincidieron en la necesidad de crear un mercado con una identidad propia y diferenciada, capaz de integrar en un mismo evento el legado histórico de Castrotorafe, los productos locales, los oficios tradicionales, las manifestaciones artísticas y la riqueza cultural del territorio.
Entre las propuestas planteadas destacan demostraciones de antiguos oficios, talleres participativos, exhibiciones de artesanía, degustaciones gastronómicas, actividades familiares, actuaciones musicales y recreaciones históricas vinculadas al pasado medieval de Castrotorafe. En este sentido, también se propuso contar con la participación de la Orden de Santiago para reforzar la ambientación histórica y ofrecer al visitante una experiencia aún más inmersiva.
La intención del Ayuntamiento es que este mercado tenga carácter anual y se celebre de forma estable durante los primeros días del mes de mayo, con el objetivo de consolidarse como una cita de referencia dentro del calendario cultural y turístico de la provincia.
El alcalde, Javier Aguado, considera que el proyecto representa una oportunidad para recuperar el simbolismo que durante siglos tuvo Castrotorafe como punto de encuentro comercial y convertirlo en un motor de desarrollo para el territorio. La iniciativa aspira a reimaginar el papel de los mercados tradicionales como espacios de convivencia, identidad y promoción económica en el medio rural.
Esta primera reunión ha permitido identificar las necesidades del proyecto, analizar las oportunidades y los retos del territorio y sentar las bases de su desarrollo. La siguiente sesión de trabajo está prevista para el próximo otoño y contará con la participación de los socios europeos, que definirán conjuntamente la estrategia y las prioridades que marcarán la evolución de esta iniciativa.
Con este proyecto, San Cebrián de Castro busca que el legado del antiguo mercado de Castrotorafe, activo hasta el siglo XIX, vuelva a convertirse en un referente, adaptado a las nuevas demandas del turismo y del desarrollo rural, demostrando que el patrimonio histórico puede ser también una herramienta para construir oportunidades de futuro.