Arribes del Duero concentra el 94 % del águila perdicera en Castilla y León con 16 territorios en 2025

Villarino de los Aires, Parque Natural Arribes del Duero
La especie vulnerable se refugia en la frontera con Portugal mientras mantiene una productividad crítica y desaparece del resto de la comunidad

La población reproductora de águila perdicera en Castilla y León confirma su progresiva concentración territorial en torno a Arribes del Duero, convertido ya en el principal —y casi único— bastión de la especie en la comunidad. El censo correspondiente a 2025 ha localizado 17 territorios ocupados, de los cuales 16 se sitúan en este espacio natural entre Salamanca y Zamora, lo que representa el 94 % del total.

Este dato consolida una tendencia de fondo: el retroceso geográfico de la especie hacia zonas muy concretas, con la práctica desaparición de enclaves históricos en sistemas montañosos y cañones fluviales del interior. En la actualidad, fuera de Arribes, solo se mantiene un territorio en la provincia de Burgos, en el límite con La Rioja.

El seguimiento, realizado por la Consejería de Medio Ambiente dentro del Plan de Monitorización de la Biodiversidad, refleja una situación de equilibrio frágil. Aunque la cifra de territorios mejora respecto al mínimo histórico de 2009 (14), sigue muy lejos de las más de 40 parejas registradas en los años 90.

Una recuperación territorial con bases débiles

El repunte experimentado en la última década no oculta los problemas estructurales de la población. La especie sigue catalogada como vulnerable, y su supervivencia depende en gran medida de la estabilidad del núcleo de Arribes, donde además existen varios territorios transfronterizos con Portugal, tanto en el río Duero como en el Águeda.

La provincia de Salamanca concentra diez territorios, mientras que Zamora alberga seis, reforzando el peso de este corredor ecológico como área clave para la conservación de la especie en el noroeste peninsular.

Productividad baja: el principal cuello de botella

Más allá de la distribución, el indicador que más preocupa a los técnicos es la reproducción. En 2025, solo se confirmó la puesta en 10 territorios (58,8 %) y el éxito reproductor se limitó a seis parejas, con un total de seis pollos que lograron volar.

La productividad se sitúa así en 0,35 pollos por pareja, por debajo de la media de la última década (0,46) y muy lejos de los valores considerados óptimos. Este dato refuerza el diagnóstico de que la población de águila perdicera en Castilla y León presenta una de las tasas reproductivas más bajas de Europa, lo que compromete su viabilidad futura.

El balance reproductor deja además once parejas fracasadas, siete de ellas sin llegar a realizar la puesta, lo que apunta a problemas tanto en la fase previa como durante la incubación.

Amenazas persistentes y hábitat en transformación

El declive histórico de la especie sigue vinculado a factores bien identificados. La mortalidad no natural, especialmente por electrocución y colisión con tendidos eléctricos, continúa siendo una de las principales causas. A ello se suma la persecución directa mediante venenos o furtivismo.

En paralelo, la reducción de sus presas —fundamentalmente el conejo—, afectado por enfermedades y cambios en los usos del suelo, está limitando su capacidad reproductiva. El abandono de la actividad agrícola y ganadera en amplias zonas rurales ha transformado el hábitat, reduciendo su idoneidad para la especie.

Todos los nidos localizados en 2025 se sitúan en cortados rocosos, confirmando el patrón dominante en Castilla y León, donde apenas existen registros de nidificación en árboles.

Seguimiento intensivo y control con tecnología GPS

El operativo de campo ha permitido analizar parámetros clave como la ocupación de territorios, la incubación o el desarrollo de los pollos, a través de observación directa en nidos y áreas de campeo.

Como novedad, durante 2026 se pondrá en marcha un programa de marcaje con dispositivos GPS sobre ejemplares de Arribes del Duero. Esta herramienta permitirá conocer con mayor precisión los patrones de dispersión juvenil, el uso del espacio y las causas de mortalidad, aspectos críticos para reforzar las estrategias de conservación.

Red Natura 2000, último refugio de la especie

La práctica totalidad de los territorios censados se ubican dentro de espacios protegidos de la Red Natura 2000, con especial protagonismo de la ZEPA de Arribes del Duero, que concentra 13 territorios. Solo uno queda fuera de esta red, en la provincia de Zamora.

El seguimiento del águila perdicera se integra en un programa más amplio que abarca 323 especies de fauna protegida en Castilla y León, en un contexto donde la presión sobre la biodiversidad sigue condicionando la supervivencia de especies emblemáticas.