martes 30/11/21

Amar el Agua...AMARAGUA

Amar el Agua...AMARAGUA

Siempre sinónimo de vida, de renacimiento, de agua, fría, templada, caliente, con sabor a mar a amar el agua.

amaragua (2)
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En un periodo de desconexión siempre lo que uno conocía allá por los 70 puede haber mejorado, como así es, y ya que en este caso la pandemia aunque ha desmantelado muchos hoteles, ha dejado las mejores opciones al descubierto, una de ellas en plena Carihuela.

MS AMARAGUA es uno de los hoteles de esta cadena que cuenta con un especial y espectacular enclave en primera línea de playa con acceso directo al paseo marítimo y a la Carihuela de toda la vida, la de los pescadores y la de ya no tantos guiris.

Aunque sigue habiendo hooligans y holandeses que parece que vienen como las ordas celtas o las de la armada británica borracha y con ganas de gresca. El mejor desprecio en este caso, sigue siendo el no aprecio, pero si el tirón de orejas a la policía municipal y nacional por salvaguardar a los que no merecen trato amable sino correctivo. Pobres "moros pateriles" que se buscan la vida con la venta de toallas o pañuelos de playa, a ellos los persiguen y les quitan sus mercancías, a los holandeses y británicos les permiten las mil y una mercancías incluidas las marihuanas y el tabaco en las terrazas o donde se les pone en la gaita que la tocan,... pero bien.

Pero volviendo a Amar el Agua, la atención especial de sus empleados pasa del mar al hotel haciendo grandes a los pacos en esa oficina privilegiada de hamacas y tintos de verano, de cafés con hielo y de amabilidad y atención de 11 sobre 10.

En los comedores con un buffet más que generoso, todo el personal sonríe bajo la mascarilla corporativa que no deja ver el rictus amable y sincero. En la cocina, calor y más amabilidad, mucho de sacrificio para que los que disfruten lo hagan al mil por cien.

En la dirección corrección siempre y amabilidad seria con el toque de distinción y elegancia, también la de Bárbara, la joven de las faldas largas que no pierde ripio ni vista sobre todo, ya sea en el buffet como en el chiringuito del Tropicana, una mujer de bandera con una visión periférica envidiable.

En el chiringuito Antonio toda una institución del meneo constante, Antonio un joven que bajo la mascarilla oculta la perilla y el bigote de Garcilaso de la Vega...y esa bendita cocina de ajoblanco y espetos de Juan, el más renegado pero también el mayor sufridor "espetero" de la bahía para el que la sonrisa siempre amable se hace al quitarse del fuego y dejar de ver los brillos de esas benditas sardinas y doradas malagueñas.

Amaneceres de ensueño, terrazas de vida, miradas a un Mediterráneo que siempre se añora, miradas todas ellas llenas de amor al agua, la del padre Mediterráneo, ese mar que vuelve a dar al turismo nacional lo que fuera de los 70, 80 y....nunca dejará de dar, calidad española y orgullo malagueño de ensalada con patatas, bacalao cebolla y naranjas, porras y como enseña el bendito espeto.

Por cierto venir a Málaga esta vez fue culpa del amigo Tino, otro que salió de Zamora "escopetao" a cuenta de esa alfombra roja que brilla por su ausencia y que hunde a la Bien Cercada.

Los 3.000 habitantes que pierde Zamora al año los multiplica por 3 Málaga año tras año pero en aumento... La diferencia ...¿El agua? Pues aquí nos quitan hasta la del Esla...

Gracias a todos los que hacen AMARAGUA y en especial a Paco el tumbonero y a Tino uno de los mejores cocineros que dejamos escapar y ahora hace de las suyas en el MS Maestranza.

Amar el Agua...AMARAGUA
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