Zamora abre el paraguas (y no lo cierra): diez días seguidos de lluvia y los patos pidiendo padrón
Zamora entra en modo impermeable. El parte meteorológico avisa y no deja lugar a dudas: del 1 al 10 de febrero, como mínimo, la lluvia será persistente, constante y sin tregua, de esas que no hacen ruido pero calan. Y cuando cala en Zamora, el Duero y sus compañeros de viaje empiezan a levantar la ceja. Que llueva ahora será bueno, así quizá en Semana Santa...no habrá suspensiones.
Los patos y gansos de los Pelambres serán, previsiblemente, los menos “ocupas” de una orilla que amenaza con ensancharse más de la cuenta, con especial atención a Pelambres, Tres Árboles y la zona de la Aldehuela, además de otros espacios habituales de paseo para los zamoranos. Donde hoy hay senda, mañana puede haber espejo de agua. Nada nuevo, pero sí algo a vigilar. Temperaturas suaves, pero chubascos costantes durante los 10 días que al menos AEMET prevé de lluvias. Habrá que estar atentos porque el cinturón de corrientes atlánticas podrían alargar el episodio otros 10 días más, será momento de empezar a dejarse crecer branquias o empezar a dejarse crecer también membranas entre los dedos de manos y pies.
Ríos, regatos y memoria colectiva
Las lluvias continuadas harán que ríos, arroyos, regatos y torrenteras pasen de ser paisaje a convertirse en protagonistas. El Duero, el Valderaduey, el Esla y tantos cursos menores de la provincia volverán a recordarnos que el agua, cuando llega sin descanso, exige respeto y prudencia.
No se trata de alarmar, sino de no mirar hacia otro lado. Orillas, márgenes y zonas bajas deberán estar bajo observación, especialmente en un invierno que ya ha dejado huella con nevadas tempranas. Y aquí entra en juego el refranero, que algo sabe de esto: “Año de nieves, año de bienes”. Si se cumple, habrá que aguantar primero el chaparrón.
Recursos hídricos: en el centro del debate
En una provincia donde el agua es riqueza, debate y futuro, los recursos hídricos vuelven a estar en candelero. Pantanos con margen, acuíferos respirando y campos que, aunque ahora miren al cielo con resignación, agradecerán cada gota cuando llegue la primavera.
Eso sí, mientras tanto, toca paraguas, botas y paciencia. Febrero arranca pasado por agua y Zamora, que sabe convivir con el frío, la nieve y el Duero crecido, hará lo de siempre: mirar al río, comentar el nivel y seguir adelante.
Desde Zamora News estaremos atentos. A los caudales, a las orillas y a cualquier incidencia. Que llueva, sí. pero con cabeza y repartidico como deicen en el campo.