Podemos-Alianza Verde centra su campaña en movilidad rural y seguridad medioambiental en Zamora
Los candidatos de Podemos-Alianza Verde, Miguel Ángel Llamas y Dolores Carreras, han presentado este martes los ejes principales de su programa electoral para las elecciones del 15 de marzo, centrados en la movilidad rural y la protección del medio ambiente.
En un acto celebrado en Zamora, los candidatos marcaron distancias con la gestión de la Junta de Castilla y León y del Gobierno central, criticando lo que califican de políticas “eficientistas” que perjudican al medio rural de la provincia.
Denuncia ante la Comisión Europea por las paradas del AVE
Miguel Ángel Llamas anunció que su formación ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea por la supresión de paradas del AVE en la comarca de Sanabria. Llamas señaló que estas infraestructuras fueron financiadas con fondos europeos destinados a la cohesión territorial, por lo que la eliminación de paradas por criterios económicos supone, según él, un “contrasentido” legal.
“Los servicios públicos deben regirse por rentabilidad social, no por parámetros que agravan la despoblación”, afirmó Llamas, quien confía en un pronunciamiento rápido de Bruselas tras recibir un aval previo del servicio jurídico de la Comisión Europea.
El candidato también criticó la gestión de la tarjeta de transporte ‘Bustil’, calificándola de “precipitada y sin planificación” y denunciando que la falta de refuerzo en las líneas ha dejado a numerosos usuarios sin transporte ante el aumento de la demanda.
Alerta por las “macroplantas” de biogás
Por su parte, Dolores Carreras centró su intervención en la proliferación de proyectos de plantas de biogás en la provincia, con especial mención al caso de Villa Don Diego. Carreras denunció la “opacidad” de la Administración regional, que dificulta el acceso a documentos técnicos necesarios para evaluar la viabilidad de estas instalaciones.
La candidata advirtió sobre la solvencia de las empresas promotoras, con capitales mínimos de apenas 3.500 euros, que serían incapaces de afrontar un desastre medioambiental. Además, rechazó que estos proyectos formen parte de la economía circular, argumentando que la producción de 20.000 toneladas de digestato en una sola planta supera la capacidad de absorción de los terrenos agrícolas locales y puede favorecer la aparición de macrogranjas, generando un residuo masivo sin beneficios claros para la zona.