Coro y público vibran juntos en el ensayo final del ‘Miserere’
El último ensayo antes de la procesión por las calles de Zamora concluyó con un lleno absoluto en la iglesia de San Vicente, mientras el público esperaba ansioso fuera, deseando experimentar la emotividad que la cita promete.
Bajo la experta dirección del maestro Pablo Durán, se llevó a cabo este ensayo crucial del ‘Miserere’, una pieza musical emblemática que conmueve los corazones de quienes tienen el privilegio de escucharla. Este año, la obra volverá a sonar en la Plaza de Viriato, durante la procesión del Yacente, un momento que se espera con gran devoción por los zamoranos.
Las voces del coro se unieron en perfecta armonía para entonar el ‘Miserere Mei Deus’, una melodía cargada de intensa emotividad. Este ensayo final representa el culminar de meses de preparación y dedicación por parte de músicos y cantantes, y marca la antesala de una de las experiencias musicales y religiosas más esperadas del año en la ciudad.
Último ensayo. Último aliento antes de la madrugada.
La iglesia de San Vicente volvió a convertirse en ese lugar donde la Semana Santa de Zamora deja de ser calendario para convertirse en emoción. Bajo el altar que corona la imagen de nuestra Madre, el coro de Jesús Yacente entonó de nuevo el Miserere Mei Deus, en la adaptación que Miguel Manzano regaló a esta hermandad y que ya forma parte del alma de nuestra Semana Santa.
Bajo la dirección de Pablo Durán, las voces volvieron a encontrarse con ese silencio que lo envuelve todo. No es un canto más. Es el momento. Es el instante en el que Zamora se detiene.
Junto al Jerusalem, el Miserere es una de las piezas más sobrecogedoras que se escuchan en nuestras calles. Y ya está listo.
Listo para la madrugada del Viernes Santo.
Listo para volver a erizar la piel.
Listo para recordarnos por qué Zamora no se explica… se siente.