Periquillos y orejas de Carnaval, los dulces tradicionales para endulzar las fiestas en Zamora

Orejas de carnaval
Durante el Carnaval, la gastronomía tradicional se convierte en protagonista con dulces como los periquillos y las orejas, que llenan hogares y calles de sabor y alegría.

Cada año, durante las celebraciones de Carnaval en Zamora y distintas localidades, hogares y panaderías se llenan del aroma inconfundible de los periquillos, un dulce que forma parte de la esencia de estas fiestas. Se trata de pequeñas rosquillas fritas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, aromatizadas con anís y un toque de aguardiente, que al freírse adoptan sus características “puntas”, semejantes al pico de un periquito, de ahí su nombre.

Más que un simple dulce, los periquillos son un vínculo entre generaciones. Familias enteras se reúnen para preparar la masa, dar forma a cada pieza y freírla con cuidado, transmitiendo recetas y secretos que han pasado de padres a hijos durante generaciones. El resultado no solo es un bocado delicioso, sino también un símbolo del Carnaval zamorano, que combina fiesta, tradición y gastronomía.

periquillos

El encanto de los periquillos no se limita al sabor. Su elaboración invita a compartir momentos, desde acompañarlos con café en la sobremesa hasta ofrecerlos como detalle durante las reuniones familiares o con amigos en plena celebración. Su textura y aroma recuerdan la calidez de las casas y la alegría de estas fechas, convirtiéndolos en un elemento imprescindible del Carnaval.

Junto a los periquillos, las orejas de Carnaval se han consolidado como otro clásico imprescindible de estas fechas. Se trata de finas masas fritas, espolvoreadas con azúcar glas, que ofrecen una textura crujiente y un sabor ligero y dulce. Su forma alargada y ondulada las hace fácilmente reconocibles, y como los periquillos, son preparadas en hogares y panaderías durante toda la semana de Carnaval. La combinación de ambos dulces refleja la riqueza gastronómica de la provincia y la pasión por mantener vivas las tradiciones culinarias.

Elaboración orejas de carnaval

Más allá del sabor, estos dulces simbolizan convivencia y tradición. Familias y amigos se reúnen para dar forma a cada pieza, compartir consejos de receta y disfrutar juntos del aroma que se desprende al freír la masa. Los periquillos y las orejas acompañan las celebraciones callejeras, los desfiles y las actividades culturales, convirtiéndose en un hilo conductor que une la historia del Carnaval con la vida cotidiana de la provincia.

Así, el Carnaval en Zamora no solo se vive con música, disfraces y color, sino también con dulces que transmiten identidad y recuerdos. Cada mordisco de periquillo o de oreja de Carnaval es un pedacito de la tradición zamorana, uniendo sabor, historia y celebración en un mismo bocado.