Moraleja también tiene duende: éxito rotundo del desfile flamenco del modisto Javier González
Moraleja del Vino se vistió de Rocío y de arte este sábado
La Sala Justa Freire colgó el cartel de completo para acoger el pase de moda flamenca del modisto zamorano Javier González, en una tarde noche donde la emoción, el esfuerzo y la pasión por el sur calaron hondo entre vecinos y visitantes llegados de distintos puntos de la provincia.
Lo que comenzó como una afición, casi como un sueño personal vinculado al cariño por el flamenco, se ha convertido en una propuesta sólida que empieza a consolidarse en el calendario cultural zamorano. Como el propio Javier comentaba entre risas y emoción, “muchas veces el Rocío parece Santa Clara”, una frase que resume cómo la afición por la moda flamenca crece también en esta tierra.
Una colección con alma
La nueva colección del modisto zamorano alcanzó este sábado su momento culminante. Diecisiete mujeres y un niño fueron los protagonistas elegidos para lucir sus creaciones sobre la pasarela. Volantes, faralaes, lunares, verdes intensos, blancos rotundos y negros elegantes se sucedieron en un desfile donde no faltaron los trajes de paseo, los largos de feria y los detalles que marcan la diferencia.
La pasarela arrancó y terminó con la voz emocionada de Javier González, agradeciendo el respaldo recibido y dedicando un sencillo pero profundo homenaje a sus mayores, inspiración directa de la colección presentada en Moraleja del Vino.
Ese guiño personal dio sentido a un desfile que fue mucho más que moda: fue memoria, identidad y sentimiento.
De la peluquería a la pasarela
Peluquero y estilista de profesión, Javier ha dado el salto a la moda flamenca de manera profesional. Aunque continúa compatibilizando ambas facetas, lo vivido este sábado confirma que su nombre empieza a sonar con fuerza en un ámbito que no es habitual en la provincia.
En Zamora no abundan los diseñadores especializados en moda flamenca, y precisamente por eso su apuesta tiene aún más mérito. No hay copia ni artificio: hay pasión, trabajo y una clara voluntad de convertir un hobby en una forma de vida.
Nervios, solemnidad… y arte
Entre las modelos —muchas de ellas amateurs— se notaban los nervios. Caras concentradas, gestos serios, cierta solemnidad en una indumentaria que tradicionalmente evoca alegría y conquista. Quizá faltaron algunas sonrisas en escena, pero el contexto también marca: esto no es Sevilla ni Triana, es Moraleja del Vino.
Y ahí reside parte del encanto. No se trata de imitar, sino de reinterpretar. De traer el duende al corazón de Zamora.
El pequeño protagonista de la noche sorprendió con su baile y su traje, arrancando aplausos y demostrando que la afición se transmite y se hereda.
Moraleja se vistió de largo
La Sala Justa Freire fue testigo de una velada donde Moraleja del Vino se vistió de largo entre el Rocío y Triana, entre revoleras al cielo, manos marcando compás y un público entregado que no quiso perder detalle.
La moda flamenca encontró su espacio en Zamora, y lo hizo con personalidad propia. Javier González ha dado un paso adelante. Y si algo quedó claro este sábado es que su nombre será uno a tener en cuenta en el panorama provincial cuando hablemos de faralaes, feria y arte.
Porque en Zamora también hay duende.