La Junta pide precaución por la crecida de ríos en la provincia de Zamora

Río Tera en Santibáñez de Tera
La Delegación Territorial mantiene activada la vigilancia ante la crecida de los ríos en la provincia de Zamora, con especial preocupación por el Órbigo, el Tera y varios de sus afluentes, tras las copiosas lluvias registradas en los últimos días

La Delegación Territorial de la Junta en Zamora ha participado este viernes en una reunión de coordinación con la Agencia de Protección Civil, con motivo del incremento de caudales en los ríos de la provincia como consecuencia de las intensas precipitaciones acumuladas.

La situación más delicada se registra en el río Órbigo, que se encuentra en nivel de aviso rojo tanto a la altura de Villabrázaro como, aguas abajo, en Santa Cristina de la Polvorosa, donde se están registrando caudales que oscilan entre los 375 y los 400 metros cúbicos por segundo.

A escasa distancia, el río Tera, a su paso por Milles de la Polvorosa, y el río Castrón, en Villaveza de Valverde, presentan fuertes crecidas, situándose en nivel de aviso naranja.

Además, mantienen niveles muy elevados otros cauces como el Guareña, el Valderaduey, el Negro y el propio Tera en distintos puntos de su recorrido por la provincia.

Aunque los caudales aún se sitúan lejos de los máximos históricos, a las 14:30 horas se ha considerado conveniente declarar el grado 1 del sistema INUNCYL, como medida preventiva ante posibles incidencias relacionadas con la protección civil.

En cuanto a los desembalses, los caudales más significativos se están registrando en las presas de Agavanzal, Villalcampo y Castro, dentro de la operativa habitual de regulación para contener el aumento de aportaciones.

De cara al fin de semana, las previsiones apuntan a que las alturas de la lámina de agua seguirán siendo muy elevadas en la práctica totalidad de los cauces de la provincia. Por este motivo, la Junta insiste en la necesidad de extremar la precaución, tanto en los desplazamientos por carretera como en las inmediaciones de ríos, arroyos, taludes y laderas pronunciadas, ante el riesgo de desprendimientos provocado por la saturación hídrica de los terrenos.