El envejecimiento alcanza un récord histórico en Zamora: la población mayor de 64 años triplica a los menores de 16

Grupo de personas mayores
La provincia zamorana lidera de nuevo el ranking nacional, con un índice de envejecimiento del 340,9%,por delante de León (277,9%) y Salamanca (252,4%), y se sitúa muy por encima de la media autonómica y estatal

Zamora vuelve a situarse como la provincia más envejecida de toda España, con un índice de envejecimiento del 340,9%, lo que implica que hay más del triple de personas mayores de 64 años que menores de 16. El dato, correspondiente a 2025, refleja una tendencia demográfica estructural que condiciona el futuro del mercado laboral, la repoblación y la sostenibilidad social y económica del territorio.

La provincia zamorana lidera de nuevo el ranking nacional, por delante de León (277,9%) y Salamanca (252,4%), y se sitúa muy por encima de la media autonómica y estatal. El envejecimiento en Zamora es el reflejo más extremo de una realidad que afecta al conjunto de Castilla y León, comunidad que en 2025 ha alcanzado el mayor nivel de envejecimiento de su historia.

En el conjunto de la región, el índice de envejecimiento se sitúa en el 230,7%, es decir, casi 231 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, tras experimentar un incremento interanual de 6,8 puntos porcentuales, el mayor aumento de toda la serie histórica. En comparación, la media nacional alcanza el 148%, lo que evidencia una brecha demográfica de 82,7 puntos entre Castilla y León y el conjunto del país.

Este crecimiento acelerado se produce en un contexto en el que, solo en los últimos cinco años, el envejecimiento en la comunidad se ha incrementado un 14%, impulsado por una natalidad persistentemente baja, el aumento de la esperanza de vida y la salida continuada de población joven hacia otras regiones en busca de oportunidades laborales.

Por comunidades autónomas, Castilla y León es la tercera región más envejecida de España, solo por detrás de Asturias (265,3%) y Galicia (231,6%), y presenta ya más del doble de población mayor de 64 años que menor de 16. En el extremo opuesto se sitúan Ceuta (74,5%) y Melilla (60,4%), únicas regiones que mantienen una mayor proporción de población joven.

Un impacto directo en el mercado laboral

El informe del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco alerta de que este envejecimiento acelerado tendrá un impacto directo y profundo en el mercado de trabajo, ante la falta de relevo generacional y la creciente escasez de talento. En la próxima década, se prevé que 301.600 personas de 55 años o más abandonen la actividad laboral en Castilla y León, mientras que solo 68.771 jóvenes se incorporarán previsiblemente al mercado de trabajo.

Este desequilibrio se traduce en una brecha de relevo generacional de más de 232.000 personas, lo que pone en riesgo la competitividad empresarial y la sostenibilidad del Estado del Bienestar en la comunidad.

Pese a este escenario, el estudio denuncia una paradoja estructural: mientras la población envejece, el mercado laboral sigue desaprovechando el talento sénior. El paro de larga duración afecta al 48,5% de las personas desempleadas mayores de 45 años, frente al 34% del total de desempleados, una proporción que aumenta progresivamente con la edad.

“El edadismo laboral se ha convertido en un contrasentido económico y social”, señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y de sostenibilidad de The Adecco Group. “No podemos permitirnos prescindir de la experiencia y la capacidad productiva de los profesionales mayores de 45 años. Si todas las personas de este grupo que actualmente están en desempleo en Castilla y León accedieran a un puesto de trabajo, la brecha de relevo generacional podría reducirse hasta un 17,5%”, subraya.

Una respuesta integral para un reto estructural

El informe concluye que afrontar este desafío exige una respuesta integral, basada en la activación del talento sénior, el impulso de políticas activas de empleo, la integración laboral de personas con discapacidad, el desarrollo de políticas migratorias orientadas al empleo y el aprovechamiento de la Inteligencia Artificial como herramienta para automatizar tareas repetitivas, mejorar la productividad y liberar recursos hacia actividades de mayor valor añadido.

Apostar por el talento sénior no es solo una cuestión de responsabilidad social, sino una decisión estratégica para garantizar el futuro del mercado laboral y del tejido productivo”, concluye Mesonero.