Colapso blanco en la A-52: más de 400 camiones embolsados y caos en las rutas escolares en Zamora
El temporal de nieve ha vuelto a poner patas arriba la movilidad en la provincia. Desde las 2 de la madrugada del 23 de enero, la A-52 se encuentra colapsada entre los puntos kilométricos 35 y 112 en ambos sentidos, afectando directamente a los municipios de Vega de Tera (Zamora) y A Mezquita (Ourense). El nivel de servicio ha sido elevado a amarillo a las 08:11 horas, y con ello, se ha procedido al embolsamiento masivo de vehículos pesados en diferentes puntos estratégicos.
Situación actual de la A-52:
Nivel amarillo por nevada desde las 08:11 horas.
Tramo afectado: PK 35 al 112, sentido Ourense y sentido Benavente.
Carriles afectados: todos.
Municipios implicados: Vega de Tera (Zamora) y A Mezquita (Ourense).
Vehículos embolsados:
300 camiones en Quintanilla de Urz (PK 15, A-52)
20 camiones en Mombuey (PK 54)
120 camiones en Puebla de Sanabria (PK 79)
Puntos de embolsamiento habilitados:
PK 84,500 de la N-525 (Puebla de Sanabria)
PK 15,000 de la A-52 (Quiruelas de Vidriales)
La Consejería de Educación ha vuelto a quedarse corta en la gestión de esta emergencia. Mientras en Galicia se optaba por suspender la actividad escolar en varias zonas, en Zamora se ha optado por mantener las clases con absoluta normalidad, obligando a muchas rutas escolares a circular en condiciones adversas. La indignación crece entre padres y transportistas, especialmente en Sanabria, donde los accesos han sido un infierno desde primera hora de la mañana.
“No hay derecho a que nuestros hijos tengan que jugarse el tipo por ir a clase mientras la carretera está colapsada”, denuncia una madre de Lubián. “¿Dónde están los protocolos? ¿Dónde está la previsión?”, se preguntan numerosos vecinos.
Los pronósticos se han cumplido con exactitud, pero las decisiones no han estado a la altura. El silencio de las autoridades educativas en un día como hoy resulta, cuanto menos, preocupante.
Zamora, como tantas veces, vuelve a ser la gran olvidada en la gestión del invierno. Pero la realidad es tozuda: las imágenes de los camiones bloqueados, los escolares atrapados y los padres impotentes hablan por sí solas.