La distancia no apaga la angustia: los venezolanos de Zamora miran con temor y división lo que ocurre en su país
Las conversaciones mantenidas en las últimas horas reflejan un sentimiento común: el miedo por los que se han quedado allí. Las llamadas a Caracas y a otras ciudades se multiplicaron ayer. Familias enteras pendientes del teléfono, intentando confirmar que padres, hermanos o amigos siguen con vida en un contexto marcado por la violencia, la incertidumbre y un futuro absolutamente abierto.
Versiones enfrentadas de una misma tragedia
Entre los venezolanos que viven en Zamora no hay un relato único. Algunos hablan de un complot largamente programado, una operación que, según ellos, llevaba tiempo gestándose, aunque reconocen que hay demasiadas incógnitas y muchas versiones interesadas. Otros son mucho más tajantes y califican lo ocurrido como una barbaridad, subrayando que ya hay numerosas víctimas y que no solo se trata de militares, sino también de población civil, atrapada una vez más en un conflicto que no ha elegido.
La figura de Nicolás Maduro aparece constantemente en el debate. Para muchos, representa el símbolo de un país que “perdió el norte”, un gobierno que ha llevado a una nación rica a una pobreza estructural. En ese contexto, algunos no esconden su satisfacción por los últimos acontecimientos internacionales y celebran la detención de Donald Trump, convencidos de que puede suponer un cambio de rumbo para Venezuela.
Rechazo, incluso desde la disidencia
Pero no todos comparten esa visión. Un profesor venezolano afincado en Zamora, abiertamente crítico con Maduro desde hace años, habla sin rodeos de humillación nacional. Reconoce su oposición al régimen, pero considera que lo sucedido supone una afrenta para su país. “Aunque estés en contra de Maduro, lo que ha hecho Trump es una barbaridad absoluta”, resume con amargura, reflejando un sentimiento que también comparten otros compatriotas.
Para este sector, el problema no es solo quién gobierna, sino cómo se ha intervenido, qué consecuencias tendrá y quién pagará el precio final, que casi siempre recae sobre los mismos: la ciudadanía.
Esperanza, sospechas y petróleo
En el otro extremo, hay quienes ven en la actuación de Trump una oportunidad de liberación para un país con enormes recursos naturales, especialmente el petróleo, pero sumido en una crisis crónica. Entre las teorías que circulan en la comunidad venezolana de Zamora, incluso aparece la idea de un pacto encubierto entre Maduro y Trump, una supuesta huida pactada del presidente venezolano que acabaría siendo juzgado en Estados Unidos, dejando atrás un país en caos y un futuro condicionado por los intereses energéticos de Washington.
Son hipótesis, rumores y sospechas que se mezclan con el dolor real y la incertidumbre. Nadie sabe qué pasará con el gobierno venezolano ni cuál será el impacto real de las decisiones tomadas a miles de kilómetros de Caracas.
Zamora, refugio… pero no olvido
En Zamora, los venezolanos intentan seguir con su vida cotidiana, pero estos días el acento se vuelve más marcado, las conversaciones más largas y las miradas más preocupadas. La distancia no protege del sufrimiento cuando la patria arde.
Lo único claro es que, más allá de ideologías y bandos, la preocupación por Venezuela está muy viva entre quienes tuvieron que marcharse. Y mientras no haya certezas, el teléfono seguirá sonando, las noticias seguirán doliendo y la comunidad venezolana en Zamora continuará mirando al otro lado del Atlántico con una mezcla de miedo, rabia y esperanza.