Un viaje por el mundo sin moverse de Madrid: FITUR 2026 vuelve a deslumbrar
No hace falta pasaporte para viajar por el mundo cuando FITUR abre sus puertas. Basta con cruzar los pabellones de IFEMA para sentir cómo el planeta entero cabe en un mismo recinto. Colores, aromas, música y sonrisas de mil rincones hacen de esta feria internacional un auténtico paraíso para el viajero y un escaparate inigualable del turismo mundial.
FITUR 2026 no ha defraudado. Ha vuelto a ser ese viaje sensorial que cautiva desde el primer paso. El visitante salta de continente en continente sin esfuerzo: un tango argentino se cruza con un baile tradicional de Uzbekistán, mientras la brisa del Caribe roza los rostros a golpe de abanico y sabor a ron. Cada stand es un mundo, una promesa de aventuras, una invitación a perderse y a encontrarse.
México, país invitado, ha sido pura magia. Con un despliegue espectacular, ha dejado claro por qué sigue siendo una de las grandes potencias turísticas del planeta. Cultura, gastronomía, historia y pasión han sido su carta de presentación. El relevo lo tomará Puerto Rico en 2027, promesa de ritmo, calidez y esencia atlántica.
España, como anfitriona, vuelve a colocarse en la vanguardia. Cada comunidad autónoma ha tirado de ingenio y belleza para mostrar sus encantos. Desde los sabores más autóctonos hasta los paisajes más escondidos, FITUR es también la mejor manera de redescubrir nuestro propio país.
Este año, la feria no solo ha sido un punto de encuentro profesional. Ha sido una celebración del viaje como necesidad vital. Como motor de desarrollo, como puente entre culturas. Las lenguas se mezclan, las manos se estrechan, las ideas fluyen. Aquí nadie es extranjero: todos son exploradores, soñadores, promotores de un mundo que se mueve.
FITUR 2026 lo ha vuelto a conseguir. Ha regalado una vez más la sensación de estar en todas partes sin salir de Madrid. Un año más, el turismo demuestra que no es solo una industria: es una forma de vida. Y España, una vez más, se corona como epicentro de ese latido global que impulsa el deseo de conocer, sentir y compartir.