La revista Viajar lo tiene claro: la catedral románica de Zamora es una de las mejores conservadas de Europa
La revista Viajar no tiene dudas: la Catedral de Zamora es una de las catedrales románicas mejor conservadas de Europa. Y basta con verla en persona para entender por qué. Majestuosa, sobria y casi intacta tras siglos de historia, se alza en el corazón de la ciudad como testigo de un tiempo que parece haberse detenido.
Según la publicación, Zamora no es de esas ciudades que se venden con pancartas o que compiten por ser “la mejor”. Tampoco un zamorano, dicen, te explicará la belleza de su tierra en un bar. Pero si cruzas el Duero y levantas la vista, pronto descubrirás que aquí hay algo excepcional.
La Catedral no está sola. Zamora conserva más de veinte iglesias románicas, muchas concentradas en el casco histórico: San Claudio de Olivares, San Ildefonso, Santa María la Nueva… recorrer la ciudad es como pasear por un manual vivo del románico, donde cada piedra cuenta siglos de historia.
Este equilibrio se explica por la propia historia de la ciudad: Zamora no creció de forma descontrolada, no fue una gran capital industrial ni sufrió transformaciones urbanas agresivas. El resultado es un patrimonio que no quedó ahogado por el progreso, sino que se muestra con naturalidad, como parte del paisaje cotidiano.
Quizá por eso Zamora sigue siendo, para muchos, un tesoro silencioso. Quien se detiene en ella descubre una ciudad donde la historia vive en cada rincón, donde el románico no es un museo sino una experiencia que se respira, y donde la Catedral se impone como un símbolo de perfección conservada que merece la visita.
Sin embargo, asegurar que “nadie visita Zamora”, como titula la revista Viajar, es, como mínimo, una exageración. Zamora atrae cada año a miles de turistas, y sus cifras internacionales no dejan de crecer: en octubre, los visitantes extranjeros aumentaron un 11%, consolidando la ciudad como un destino de referencia para el turismo internacional. Sin embargo, la realidad local también es clara: el número de viajeros nacionales descendió en 2025 en un 9,19% y las pernoctaciones cayeron también.