El quién es quién en el Congreso de la Ilusión en Zamora

ahora ilusión
Zamora vuelve a convertirse, aunque solo sea por dos días, en el epicentro de la palabra con sentido, del pensamiento con corazón y del aplauso que nace de la admiración. Vuelve el Congreso ¡Ahora Ilusión! y lo hace por todo lo alto: 27 y 28 de febrero en el Teatro Ramos Carrión, con un cartel que mezcla humanidad, talento, lucha y verdad.

Dos días donde lo que brilla no es el nombre por sí solo, sino la trayectoria que lo respalda, el mensaje que deja y las ganas de cambiar el mundo —aunque sea un poquito— desde la honestidad. El congreso no promete milagros, pero sí ofrecerá dosis reales de inspiración, de esas que sí calan, que sí mueven, que sí empujan.

Y si hablamos de empuje, el nombre que levanta más pasiones en esta edición es el de Ángel Gaitán. Porque no es un gurú ni falta que le hace. Es un mecánico de los de verdad, de los que saben lo que hay bajo el capó pero también bajo la piel de quien sufre abusos de las grandes marcas. Ángel se ha convertido en una figura incómoda para muchos despachos, pero necesaria para miles de ciudadanos que han encontrado en él una voz libre, directa y sin censura. Le han perseguido, le han callado intentándolo, pero no han podido con él. Sus vídeos, sus denuncias, su labor en emergencias como la DANA en Valencia, lo han puesto en el mapa de los imprescindibles. Por eso, recibir el Premio “Ahora Ilusión” no solo es merecido: es un acto de justicia popular, un reconocimiento a quien ha hecho de la verdad su herramienta de trabajo. Más allá de los seguidores —que los tiene por millones—, Gaitán ha conseguido algo que no se compra ni se edita: credibilidad.

Y si Gaitán representa la denuncia que no calla, Juan Manuel Montilla “El Langui” es el reflejo de la sonrisa que no se rinde. Actor, rapero, luchador y ejemplo. El Langui no da charlas: da lecciones. Nació en un cuerpo al que muchos le habrían puesto límites, pero él ha hecho de sus “noes” una discografía de “síes”. Ha ganado premios, ha subido a escenarios, ha llenado salas... pero lo que de verdad llena es su discurso sin disfraz. Viene a Zamora a hablar de energía, de superación, de mirar la vida con otra cara. Y lo hará, como siempre, mirando de frente, sin postureo, desde lo real. El Langui abrirá el congreso el viernes y no hay duda de que más de uno saldrá de su charla con la ilusión renovada y el alma más en calma.

Pero este congreso no se sostiene solo en dos pilares. Aquí hay estructura, hay cartel y hay talento por todos lados. Porque la ilusión no tiene una sola forma ni un único acento.

  • Montse Hidalgo: Psicóloga, coach y comunicadora con una vitalidad contagiosa. Montse no vende humo, ofrece herramientas. Su especialidad: ayudar a que las personas entrenen el músculo de la ilusión desde la gestión emocional. Su charla promete ser un chute de autoestima y empoderamiento en estado puro.

  • Eduardo Sáenz de Cabezón: Es matemático, sí, pero no de los de pizarra y bostezo. Es de los que saben contar historias con números y dejarte con la boca abierta. Eduardo convierte la ciencia en entretenimiento y la lógica en poesía. Su paso por Zamora será una demostración de que la cabeza también emociona.

  • María Jesús Álava: Psicóloga de largo recorrido, escritora, conferenciante y referente en salud mental. Su visión es sencilla y rotunda: el sufrimiento muchas veces es inútil, y la clave está en cómo lo gestionamos. Vendrá a hablar de bienestar emocional, pero sobre todo a enseñarnos a mirar con otros ojos lo que nos pesa.

  • Fran Rivera: El torero que se bajó del ruedo para entrar en otro: el de las emociones. Rivera ha dejado atrás los focos del toreo para ponerse frente al público a hablar del miedo. De cómo lo vivió, lo venció o aprendió a convivir con él. Un relato íntimo que, según quienes ya lo han escuchado, sorprende por su autenticidad.

Y como guinda al pastel, “Espacio en Blanco” pondrá el broche en la noche del sábado. El programa de misterio más mítico de la radio nacional grabará en directo desde el Ramos Carrión para cerrar el congreso con un toque enigmático, envolvente y diferente. Porque la ilusión también se alimenta de lo que no se ve, de lo que se intuye, de lo que nos hace soñar.

En resumen, Zamora se convierte durante dos días en la ciudad de las posibilidades. Y este congreso, lejos de ser un evento más, es una llamada a la acción, una bofetada de entusiasmo en tiempos donde el cinismo se disfraza de inteligencia. Aquí no hay teorías: hay historias reales, gente de carne y hueso, errores, aprendizajes y mucha, muchísima ilusión en estado salvaje.

Porque ahora, más que nunca, toca ilusionarse. Y en Zamora, sabemos cómo hacerlo, 22 euros tienen la culpa...y esto no es fútbol sino ilusión y positivismo.