El ‘caño reguero’, epicentro de la tradición en la Yera de Carnaval de Santibáñez de Tera
A las diez de la mañana, el sonido inconfundible de los cohetes rompía el silencio en Santibáñez de Tera. Los vecinos no necesitaban más aviso: era día de Yera de Carnaval. Como manda la tradición, el punto de encuentro volvió a ser el emblemático ‘caño reguero’, lugar donde cada año arranca una de las jornadas más participativas del calendario festivo local.
Desde primera hora, hombres y mujeres se distribuyeron las tareas para acondicionar el entorno. Un grupo se encargó de limpiar el camino de la playa, podando chopos y tapando agujeros para dejarlo en perfectas condiciones, mientras otros vecinos adecentaban las cunetas de varias zonas del pueblo. Trabajo comunitario, esfuerzo compartido y un mismo objetivo: mantener viva una costumbre que forma parte de la identidad del pueblo.
Mientras tanto, en el Ayuntamiento, el aroma que salía de las ollas anunciaba que la jornada también tendría su recompensa gastronómica. La ya conocida como “cocinera” del pueblo, Pilar Álvarez, preparó unas alubias para cerca de sesenta personas, acompañadas del imprescindible escabeche, un plato que nunca puede faltar en esta cita. Para el postre, las vecinas Concha y Vicenta elaboraron rosquillas caseras que desaparecieron en cuestión de minutos. No quedó ni una, prueba inequívoca de lo deliciosas que estaban.
La Yera de Carnaval, que desde hace años se celebra durante el fin de semana para facilitar la participación y evitar que la tradición se pierda, volvió a demostrar la implicación de todo el municipio.
Y la jornada no terminó tras la comida. La fiesta continuó por la tarde con una gran celebración de disfraces abierta a todos los vecinos, en la que no faltaron la música, el ambiente festivo y los regalos para los mejores atuendos. Una muestra más de que en Santibáñez de Tera las tradiciones no solo se recuerdan, sino que se viven con entusiasmo generación tras generación.